diciembre 06, 2009

Diversidad cultural, derechos ambientales y prácticas productivas tradicionales


El mantenimiento y la protección de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado, como derecho y deber intergeneracional, debe apuntalarse y articularse, a su vez, en el reconocimiento, mantenimiento y promoción de las actividades productivas tradicionales y de su racionalidad económica, enraizada en los valores socioculturales de reciprocidad, solidaridad e intercambio. Así mismo, cualquiera sea el diseño, implementación y gestión de políticas públicas focalizadas en el desarrollo y la ordenación territorial deberá atender, de manera taxativa, a las especificidades ambientales (ecológicas), económicas, sociales y culturales de cada espacio que integra el territorio nacional. Los saberes ancestrales, como componentes indisociables y sustantivos de la cultura y por ende de la diversidad cultural, son reconocidos y protegidos por el Estado; así como, otros valores y tradiciones que contribuyen a fortalecer los procesos identitarios y conforman, sí se quiere, el sustrato material e inmaterial de la identidad y cultura propia. Por tanto, el desenvolvimiento de cualquier actividad turística, como factor dinamizador del desarrollo sustentable y endógeno, no es antagonista a los valores de conservación del ambiente y a la protección del patrimonio cultural.

En concordancia con estos principios, la ciudadanía deb ser reconocida como agente participativo y activo en la defensa, rescate y conservación tanto del ambiente como el patrimonio cultural; así mismo, las autoridades públicas nacionales, estadales y municipales deberán auspiciar e incentivar la actividad turística de bajo impacto ambiental, como una estrategia de refuerzo en la preservación de los recursos bióticos y abióticos. La delimitación de zonas de interés turístico debe integrar la valorización de las características naturales; como también, aquellos componentes culturales e históricos o urbanísticos del paisaje. Las comunidades indígenas, por ejemplo, tienen prioridad en el aprovechamiento turístico y recreativo de los paisajes, localizados estos dentro de su hábitat o en sus tierras colectivas.

Toda persona tiene el derecho irrenunciable a vivir en un ambiente saludable, equilibrado y adecuado para el pleno desarrollo de la vida; y el deber de contribuir a una efectiva gestión ambiental y a la protección del ambiente, razón por la cual el Estado venezolano debe: a) garantizar el derecho a un ambiente saludable y seguro y así mismo, promulgar el respeto por la diversidad ambiental con el fin de garantizar el uso sustentable de los recursos naturales, favoreciendo así a la salud de la población, en forma individual o colectiva; la conservación de la biodiversidad y el aprovechamiento sustentable y endógeno, como medios para alcanzar la equidad y el bienestar económico y social del país. b) Respetar el derecho de la población al aprovechamiento de los bienes y servicios de la biodiversidad, en virtud de su potencial social y económico, promoviendo para ello una cultura ambientalista propugnada sobre la base del conocimiento integral del entorno. c) Reconocer y salvaguardar los derechos ancestrales y los conocimientos y prácticas tradicionales de las comunidades locales y de los pueblos indígenas, en lo relativo a la biodiversidad y al uso de la tierra, promoviendo su participación protagónica e integración en la gestión de dichos recursos. d) Capacitar, facilitar y asesorar a las comunidades en la preservación y uso sustentable de los recursos naturales y del ambiente. e) Promover estrategias y acciones que aseguren el acceso a los recursos genéticos y a los conocimientos tradicionales sobre estos, fundamentado en el mecanismo del consentimiento fundamentado previo. f) Fortalecer una ciudadanía ambiental informada y responsable sobre sus derechos y deberes ambientales, a través de programas de educación ambiental –formal e informal– que aseguren el desarrollo de actividades y contenidos transversales orientados a la conservación y al uso racional del ambiente y de los recursos naturales, ajustados a la realidad ambiental nacional, regional y local. g) Promover las expresiones y prácticas culturales que contribuyan a la conservación del ambiente. h) Fomentar la investigación, revitalización y transferencia de los conocimientos y tecnologías tradicionales, como expresión de la cultura y del manejo tradicional de los recursos bióticos.-
SGR. 2009

octubre 03, 2009

VIOLENCIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN


El estado actual de la discusión sobre el enfoque y tendencias de los medios de comunicación acerca de la inseguridad en Venezuela y sus principales causas, tanto en prensa escrita como en medios audiovisuales gira por un lado, en torno a los siguientes aspectos: las carencias sociales; la frustración y la agresión consecuencia de la disminución acelerada por efecto inflacionario de los recursos y bienes económicos que afecta a los sectores de bajo ingresos monetarios y, a la impunidad sobre los delitos individuales causada, tal vez, por de la burocracia administrativa dentro de los sectores judiciales; en otro extremo, autores e investigadores sociales concuerdan en señalar la necesidad de examinar la violencia, más allá de los actos en sí mismos, puesto que se debe incorporar el análisis del contexto espacio-temporales en el que suceden, es decir, las condiciones sociales que las envuelven o las situaciones en las que estos actos tienen lugar, sugerencias que no están exentas de objeciones, pues no siempre esas circunstancias son el detonante coyuntural de la violencia (Briceño-León & Zubillaga, 2001; Sanjuán, S/F; Rey, 2004).

Las modalidades de prensa escrita de Venezuela se diversifican, según la periodicidad de su publicación, en diaria, semanal o mensual; estas publicaciones se ocupan de diversos temas (económicos, deportes, ciudad, espectáculos, sucesos, farándula, etc.) enfocados de manera general o desde una perspectiva determinada, es decir, de quien la escribe o la edita. Las particularidades de cada publicación, van a determinar el estilo de la presentación de las noticias. Dentro de las modalidades de los medios de comunicación social que pretende cubrir la demanda de información noticiosa, la prensa escrita de diaria publicación, denominada comúnmente a nivel de mercado “periódico” ha sido desde 1950, la de mayor alcance y consumo a nivel nacional, inclusive a pesar del crecimiento acelerado de los llamados medios audiovisuales de comunicación masiva (radio, televisión, telefonía inalámbrica e internet).

Existe aquí, la percepción generalizada de que el aumento de la delincuencia y actos violentos en los estratos poblacionales de los colectivos urbanos ha generado condiciones de inseguridad ciudadana muy elevadas, al punto de condicionar la vida cotidiana de los habitantes de grandes y medianas concentraciones urbanas de países como Venezuela, quienes han debido modificar sus hábitos de comportamiento, de movilización, razonamiento y actuación cotidiana, con consecuencias evidentes en la forma de vivir y de apropiarse de la ciudad como espacio y contexto de calidad de vida, generándose un marco exponencial tanto a nivel individual, grupal y nacional como emergencia y problema del país. Este marco de la expresión y sentir de la ciudadanía encuentra como soporte un notable crecimiento de la violencia individual y colectiva de criminalidad y delincuencia local y nacional en los grandes centro poblados, según lo reflejado por los medios de comunicación en base a los indicadores claves y básicos sobre este fenómeno: los robos generalizados (atracos, hurto a viviendas, automóviles, etc.), lesiones físicas y morales (extorsión), homicidios y el delito de moda, el secuestro express.

La respuesta tradicional del venezolano ante el significativo crecimiento de los niveles de violencia refiere la poca intervención de los entes gubernamentales competentes sobre el tema judicial, puesto que han visto poco impacto en la prevención de sucesos violentos, tanto públicos como domésticos. Igualmente pone en evidencia la preocupación, intervención y focalización de los recursos (humanos y materiales) en la preservación, protección y procura de seguridad ciudadana, quedando los sectores más deprimidos económicamente, más vulnerables a la violencia letal y víctimas de delitos contra las personas, desprotegidos.

II.- LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LAS NOTICIAS DE SUCESOS
Paralelo a la alarmante situación de violencia del país, está el escenario que muestran los medios de comunicación bajo diferentes formatos, especialmente los medios escritos. Usualmente, es costumbre escuchar o leer la expresión “manipulación mediática”, conferida por un bando político u económico a otro, en virtud de su supuesta manipulación y/o interferencia sobre los medios noticiosos venezolanos, lo que a muchos hace pensar si esta “alarmante situación de violencia” es en realidad una invención mediática o una realidad inequívoca.

Los medios de comunicación impresa (1) en Venezuela ―muchos de los cuales tienen más de un siglo de circulación nacional, con un desarrollo paralelo a los inicios de la industria petrolera ― mantienen, cada uno de ellos, una visión matizada ideológicamente en particular de lo que acontece en el país. La prensa escrita venezolana fue, en sus inicios , un elemento que reflejaba el pensamiento político de la clase/grupo económico dominante del momento histórico, caracterizado por la lucha independentista (2). (Ávila, 1947). Tras su surgimiento en Caracas de la imprenta, se fue dispersando el pensamiento e información escrita para colectivos por el territorio nacional a partir de 1.811, cuando en Cumaná se imprime El “Venezolano” y después, en Ciudad Bolívar el Correo del Orinoco en 1.818; Maracaibo con el Correo Nacional en febrero de 1.822; en Puerto Cabello en 1.825. Así, las referencias bibliográficas indican que fue entre 1.830 a 1.848 cuando se produjo el despegue de la prensa en Venezuela. A partir de 1870, comienza a salir la Opinión Nacional que se le podría señalar cómo fue el comienzo de modernización del periodismo escrito en utilizar la prensa a vapor, además de monotipos para serlo visualmente atractivo (Ávila, 1947; Díaz Rangel, 2007; Botía, 2007)

Es a partir de finales del siglo XIX cuando se inicia el apogeo de la prensa escrita y periódica en Venezuela, tal y como la conocemos ahora a inicios del siglo XXI, tiempos durante los cuales surgen muchos periódicos y desaparecen muchos otros. Comienza a darse la censura gubernamental a los medios escritos y luego, durante el periodo de auge democrático comienza a desarrollarse el periodismo como una profesión estable ya que se tecnifica y moderniza la imprenta, inclusive a partir de la década de los 50’s, la prensa nacional se convierte en una gran medio empresarial de presión en lo económico, circunstancia que lleva a muchos empresarios a adquirir imprentas y publicar periódicos, dando paso a otra forma de expresión mediática como lo es, la publicidad en prensa, aspecto que influye a que la prensa escrita pase a ser un medio de comunicación muy popular (Díaz Rangel, 2007; Botía, 2007)

III.- CARACAS, COMO CONTEXTO DE LA NOTICIA DE SUCESOS
Si bien, uno de los mayores males de las grandes ciudades contemporáneas es la violencia urbana, que condiciona el derecho a la vida y la integridad de las personas a merced del homicidio y las lesiones personales, entre muchas otras, en Caracas estos escenarios no son diferentes. La visión que tenemos hoy en día de Caracas, varía según las diferentes formas en que ésta ha sido y sigue, siendo representada.

Al ser capital político-administrativa de la nación, Caracas concentra la mayoría de las actividades económicas derivadas de las funciones básicas de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, a los que se añaden otras importantes actividades (educacionales, bancarias, comerciales, industriales) y todo tipo de servicios. Como territorio, comprende una superficie de 2.050 km. que incluye, el municipio Libertador, la parroquia El Junko del estado Vargas y los municipios de Baruta, Chacao, El Hatillo, Los Salías y Sucre, del estado Miranda. Todos ellos conforman el Área Metropolitana de Caracas, cuya población ha fluctuado de 2.784.042.000 habitantes para el año 1990 hasta aproximadamente 3.180.000 habitantes, para el año 2001 (INE, 2001).

La violencia real de la ciudad ha requerido del uso de imágenes comunicacionales o mediáticas que responden, en muchos casos, a las formas como la ciudad ha sido simbolizada y entendida durante años, es decir, la dimensión de los procesos históricos que le dieron origen, así como los procesos culturales urbanos (desiguales e inéditos) como la conformación de territorios populares contemporáneos (barrios), la composición y recomposición de identidades o la asunción de nuevos símbolos de pertenencia (gremios socio-culturales) dentro del constructo sociocultural que impone la comunidad urbana y que refleja particularidades socioculturales acordes al espacio urbano o periurbano donde ocurren. Su desarrollo como capital y fuente de servicios, la han conducido paradójicamente a su desestructuración física y social, dando paso a un proceso de deterioro creciente de las condiciones de vida urbanas, y de la necesaria “informalización” de las actividades económicas (economía informal-buhonería, entre otras) como estrategias de subsistencia, resultado de la urgencia social en que vive una mayoría de los habitantes caraqueños. Estos modos de vida de carácter “informal” y la auto-construcción de actividades delictivas, se han convertido en espacios donde la violencia se hecho cada vez más inevitable (pero no justificable) como modo de sobrevivencia (Pedrazzini & Sánchez, 1990; Hernández, 1994; Gómez, 2007).

Ahora bien, si el tema de la violencia se ha hecho ineludible para el caraqueño y está presente en su discurso cotidiano, también se ha ido estableciendo en su inconsciente colectivo. El temor generado por la violencia se ha construido a partir de un comportamiento vivencial (la cotidianidad del hecho delictivo) y otro, comunicacional(mediático)(3). Estos componentes tienen que, necesariamente, ser vistos y analizados desde una perspectiva amplia, más allá de la que exhiben los medios impresos de comunicación, quienes se aseguran a través de sus crónicas, un alto nivel de importancia política, valor periodístico (investigador-reportero) y un nada despreciable porcentaje económico (Briceño-León & Zubillaga, 200; Samet, 2008).

Hoy, los medios de comunicación son el escenario público para dirimir los problemas del país. La manera como son expuestos los testimonios que dan soporte a estos problemas, facilita en primer lugar que los lectores se impacten con el mensaje expuesto, de tal manera que quieran conocerlo de inmediato y en segundo lugar, que se identifiquen con lo allí expuesto. Datos y estadísticas sobre las agresiones, el tipo de delito, los lugares donde ocurren y el padecimiento e impotencia sufrido por los familiares de las víctimas, son emitidos a través de los medios que dan cuenta de lo persuasivo que pueden ser a la hora de construir la “mass mediación” en torno a la violencia.

El periodismo en Venezuela ha visto como esta construcción massmediática le otorga protagonismo, particularidad que altera de forma sustancial, su papel como mediadores entre la información y la sociedad dando paso a la adjudicación de un nuevo rol, el político (Barabino, 2003; Samet, 2008).-

(1)Único medio con que cuenta el ciudadano común para verificar y obtener este tipo de cifras.
(2)Su origen se remonta a 1806, con la llegada de la prensa al país a manos de Francisco de Miranda. Ya para 1808, circula en Caracas el primer número de la Gaceta de Caracas.
(3)La población normalmente se entera de las situaciones vinculadas con hechos de violencia a través de la crónica sobre suceso, expuesta diariamente en los medios de comunicación.


S.G.R. 2009

septiembre 09, 2009

A partir de nuestra cultura: Una educación para la diversidad



El proceso pedagógico, en general, permite consolidar una actividad formativa que desarrolla las cualidades físicas y morales del estudiante, así como su sistema de valores. En el sistema de educación básica venezolana, este proceso pedagógico se sustenta en la formación integral del ciudadano, es decir, que promueve el desarrollo de sus capacidades individuales a partir del aprendizaje de diversos conocimientos en todas las áreas, proporcionando para ello fundamentos teóricos y prácticos que conforman la enseñanza mínima formal.

Una educación para la diversidad debe necesariamente abarcar la elaboración de planes de estudio y métodos pedagógicos (o maneras de actuar en la formación escolar), y fundamentalmente debe propiciar la enseñanza y uso del idioma materno como el instrumento fundamental para la enseñanza, el aprendizaje y la comunicación de sus saberes ancestrales. En el aula, cada docente deberá plantear sus propias interrogantes a fin de investigar y buscar respuestas por parte de los estudiantes. El procedimiento de investigación sólo puede aprenderse y compartirse entre una experiencia y otra, por los propios estudiantes.

Para que la interculturalidad sea un hecho concreto, deben converger, literalmente, la cultura, la educación y la identidad propia de cada pueblo indígena en relación asimismo y en relación con otros pueblos y comunidades y, con su propio ambiente en general. Considerando que el proceso de enseñanza–aprendizaje, utilizando como estrategia o herramienta instruccional la investigación del ambiente natural, es mucho más que un eficiente método de formación escolar. Es necesario abordar el estudio del ambiente como tema educativo desde una perspectiva sistémica o integral, por lo que debemos estar conscientes que la conceptualización de “educación ambiental” tiene necesariamente que abarcar contenidos de varios campos tales como: la conservación, equidad, contaminación, contextos urbanos o rurales, derechos humanos, ecología, ciencias ambientales, educación integral, población, energía, pobreza, ética, desarrollo sustentable, sociedad, tecnología, calidad de vida.

Con la finalidad de desarrollar estas capacidades, se propone una metodología de trabajo a partir de una serie de elementos, organizados y estructurados. A esta metodología se le denomina Diseño Curricular y se utiliza en las etapas de la educación básica, a partir de la aplicación de proyectos pedagógicos de aula que permiten a los docentes adecuar —a un contexto propio— los contenidos del programa educativo y facilitarles de esta manera la posibilidad de utilizar diversas estrategias educativas acordes a su propio contexto cultural y natural.

El diseño curricular venezolano se apoya en los Ejes o temas Transversales, que son fundamentos educativos diseñados para ser adecuados a nuestras propias realidades socioculturales y a las cuales, debemos darle una respuesta a partir de las vivencias de los sujetos del hecho educativo, como en el caso de los conocimientos ancestrales de cada pueblo indígena, y de la reflexión y la discusión de estos temas con los propios alumnos. Sus características culturales y ambientales exigen el uso de herramientas educativas diferenciadas de la curricula escolar tradicional, y adaptadas a cada uno de los entornos que habitan los pueblos indígenas en Venezuela. Estas propuestas educativas refuerzan los conocimientos actuales sobre su entorno y revitalizan o rescatan aquellos que se han perdido, haciendo posible el logro de aprendizajes significativos en materia ambiental partiendo de su propia realidad y proceder dentro de sus comunidades.

El fortalecimiento de la educación indígena a partir de la elaboración de textos monolingües y bilingües, es un fundamento recogido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, donde se establece que los idiomas indígenas son de uso oficial para los pueblos indígenas y que deben ser respetados en todo el territorio de la República por constituir un patrimonio cultural de la Nación y de la humanidad. Nuestra Constitución también establece la valoración y la difusión de nuestras manifestaciones culturales así como el derecho a una educación propia y a un régimen educativo de carácter intercultural bilingüe.

En la actualidad, la educación ambiental con carácter de interculturalidad es un pilar fundamental para el fortalecimiento de la biodiversidad y de la diversidad cultural de los pueblos indígenas venezolanos. Es por ello que la constante participación de nuestras comunidades en pro de la recuperación y revitalización de sus saberes ambientales ancestrales contribuyen enormemente, como un Eje Transversal, en los procesos educativos y se revierte sobre la espiritualidad, las cosmovisiones y el pensamiento ambiental de las propias comunidades y del país en general.

Los pueblos y comunidades indígenas poseen un enorme y diverso conocimiento sobre la naturaleza de los lugares que habitan. Estos conocimientos están constantemente referidos en nuestras historias y en las cuales, se hablan de las plantas, los peces, las montañas, los ríos, etc. El re-conocimiento de los valores culturales y ambientales como parte de los saberes propios de cada pueblo indígena garantizada por el Estado venezolano en la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (Capítulo V. Del ambiente y recursos naturales. Artículo 52. El Estado en coordinación con los pueblos y comunidades indígenas y sus organizaciones, promoverá y desarrollará programas de educación ambiental, para el manejo, uso y conservación sustentable de los recursos naturales, con criterios técnicos adecuados y en concordancia con los conocimientos indígenas en materia ambiental, de manejo, uso y conservación de su hábitat y tierras.), para la consecución del desarrollo de estrategias de conservación de los recursos naturales, realizando en forma coordinada proyectos de desarrollo sostenible y sustentable.

El uso de herramientas didácticas como medios de enseñanza-aprendizaje y comunicación para el aprovechamiento de los saberes ancestrales son muy útiles para facilitar la comprensión de los contenidos educativos. El propósito de crear una herramienta básica de Educación Intercultural es primordialmente proporcionar al docente, a partir de representaciones didácticas de la documentación recopilada, instrumentos para capacitar a sus alumnos en el re-conocimiento, la valoración, la sensibilización y la ejecución de acciones que deriven en el reforzamiento de su comprensión sobre el entorno y sobre los saberes tradicionales, a partir de contenidos conceptuales (temáticos), procedimentales (como se elaboran los contenidos) y actitudinales (valoración del tema estudiado) pautados por la curricula escolar formal bajo la denominación de ejes transversales (La transversalidad es un enfoque pedagógico destinado a aprovechar las posibilidades que ofrece la actual curricula escolar en la incorporación de determinados aprendizajes con carácter significativo, enfocándolos al mejoramiento de la calidad de vida tanto individual como social), para la conformación de la Educación Ambiental desde las propias comunidades indígenas que habitan el territorio nacional.-

Proyecto "Manual Intercultural Pemón de Educación Ambiental". Federación Indígena del Estado Bolivar/Capitanes Generales de los Sectores Pemón/The Nature Conservancy/FFEM/ Fund. La Salle-ICAS. Silvia Gómez Rangel 2007.

agosto 20, 2009

LEYENDA DE LA ANTIGUAS MINAS DE ORO DE BARUTA

A partir del establecimiento en la región baruteña de misioneros españoles, los indígenas fueron obligados a explotar las minas existentes en la zona, sacando de ellas lo necesario para confeccionar sus "adornos" y dando a la Virgen “dueña de las minas”, a modo de tributo, lo que sacaban el día sábado. Sucedió que llegando ciertos españoles a la región, se enteraron de la existencia de las minas y se apoderaron de ellas. Al principios se adaptaron a la costumbre de extraer el día sábado a la Virgen del Rosario, pero viendo que en ese día salía mucho más metal que en los demás de la semana cambiaron el orden establecido tomando para si el oro sacado el día sábado y fijando el día martes para el tributo. Pasaron las semanas y el día martes empezó a salir más oro que en el resto de la semana. Los españoles no aguantaron más y recogieron también el oro del día martes, sin dejar ni un día para la Virgen del Rosario. Finalmente se agotó la mina y tuvo que ser abandonada. La perseverancia por parte de los españoles fue de tal magnitud, que al tratar de reiniciar su explotación apareció una pequeña imagen de la Virgen que los exhortaba a salir con la excusa de señalarles que las cuevas se hundían. Los que se quedaron en ella fueron sepultados con el oro y con la estatua de la Virgen.-
SGR. 2007.

junio 04, 2009

El pueblo Pumé


Reconocidos comúnmente como yaruro, el apelativo más usado por la población criolla [nivE] para referirse a este grupo étnico, los Pumé constituyen un pueblo indígena conformado por 7.942 personas (INE, 2001), cuya presencia en la región de los llanos venezolanos se conoce desde el período colonial a través de las primeras crónicas sobre su territorio, escritas a partir del siglo XVII y sobre la base de datos arqueológicos y lingüísticos arrojados por los topónimos citados en las fuentes cartográficas y documentales (Morey, 1976; Zucchi, 1976; Tarble, 1985; Zucchi, 1985) y atribuidos a otros pueblos indígenas en la región, todos ellos de filiación Osoide, Cedeñoide, Arauquinoide, y Valloide, así como en las características del idioma Pumé [pume maé] (Mitrani, 1988).

Tras la fundación y fortalecimiento de las misiones jesuitas y capuchinas en esta región llanera, se inicia un proceso de adoctrinamiento y sometimiento de los diferentes pueblos indígenas al norte del río Orinoco. El nombre de Yaruro o Saruro figuraba en los registros de las misiones establecidas en los llanos a partir del año de 1700, los cuales aportaron principalmente relaciones censales, más que testimonios etnográficos. Los Pumé empezaron a ser conocidos a partir de la primera mitad del siglo XVIII, con referencias iniciales sobre su ámbito geográfico y sobre los pueblos indígenas inmediatos, con los que mantenían redes locales y regionales de trueque productivo (Mitrani, 1988).

Los diversos trabajos etnográficos concernientes al pueblo Pumé, que comprenden casi un siglo de estudios a partir del análisis de sus patrones de subsistencia, coinciden en ubicar la mayor concentración de poblados Pumé entre las cuencas de los ríos Capanaparo y Cinaruco, incluidas las cabeceras y las áreas interfluviales que se extienden hasta los ríos Meta y Casanare, y al norte, hacia los ríos Arauca y Apure (Mitrani, 1988). Es desde principios del siglo XX, que estas reseñas sitúan a los Pumé en cuatro zonas geográficamente significativas dentro del estado Apure, asociadas todas estas a los cursos de agua más importantes de la región, los ríos Arauca/Cunaviche; los ríos Capanaparo/Riecito (zona central de Apure); los ríos Cinaruco y Brazo Cinaruco; así como las franjas de sabanas interfluviales ubicadas entre los cursos medios de los ríos Capanaparo y Cinaruco (Petrullo, 1969; Le Besnerais, 1948; Leeds, 1961; Mitrani, 1988; Gragson, 1989; Greaves, 2007).-

S.G.R. 2009

abril 28, 2009

Sabiduría indígena contra el cambio climático



Los pueblos originarios, ancestralmente unidos a la tierra, han aprendido algunas lecciones útiles para frenar y soportar el cambio climático.

ANCHORAGE, Estados Unidos, 27 abr (Tierramérica).- Mientras los países industriales emiten crecientes volúmenes de gases de efecto invernadero, los pueblos originarios necesitan adaptarse a un clima cada vez más peligroso para sobrevivir.

A lo largo de la historia, las comunidades indígenas desarrollaron un gran arsenal de prácticas que hoy podrían servir para lidiar con el cambio climático.

“¿Por qué no darles un día de descanso a los automóviles y los aviones? Y luego, dos días de descanso. Eso reduciría la contaminación”, sugirió Carrie Dann, sabia de la etnia estadounidense de los shoshones occidentales.

Dann, ganadora del Right Livelihood Award 1993 --conocido como el Premio Nobel Alternativo-- por su activismo en la protección de sus tierras ancestrales, hizo el planteo ante unos 400 delegados reunidos del 20 al 24 de este mes en la Cumbre Mundial de los Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático, celebrada en Anchorage, en el noroccidental estado estadounidense de Alaska.

Dann sostuvo que es necesario curar la “fiebre” de la Madre Naturaleza. “Mi territorio se está volviendo muy caliente y hay muchos incendios en las praderas”, señaló.

En Australia, para prevenir incendios similares que en los últimos años devastaron grandes superficies y dejaron cientos de muertos, los aborígenes de Western Arnhem Land, en el Territorio del Norte, practican quemas tradicionales controladas.

Al impedir esos enormes incendios también se reducen las emisiones de gases invernadero. Y, por primera vez en el mundo, esos aborígenes han vendido a la industria créditos de carbono por 17 millones de dólares, generando un ingreso significativo a sus comunidades, según un informe presentado en Anchorage.

Siguiendo la tradición, luego de la temporada lluviosa los indígenas australianos aplican quemas controladas para crear barreras que luego, en la estación seca, actúan como cortafuegos de los incendios forestales.

Los fuegos descontrolados generan una gran cantidad de las emisiones de carbono de Australia. En los últimos años, muy pocos aborígenes pudieron seguir viviendo en la tierra o haciendo quemas controladas. Ahora podrían asumir un nuevo papel en el combate al cambio climático.

“El mundo tiene que prestar más atención a las opiniones de las comunidades indígenas y a la sabiduría del conocimiento ancestral”, sostuvo Sam Johnston, de la Universidad de las Naciones Unidas, copatrocinante de la cumbre.

En Asia, los pueblos originarios desarrollan diferentes variedades agrícolas y aplican distintos modelos de siembras, dijo en la conferencia Victoria Tauli-Corpuz, presidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

También participan en la agrosilvicultura sostenible, la generación energética con biomasa y pequeñas centrales hidroeléctricas.

En la isla indonesia de Bali, los indígenas rehabilitan arrecifes y protegen manglares. En Filipinas, la población autóctona traza mapas de las aguas de sus tierras y desarrolla un plan de manejo integrado.

“Muchos hacen estas cosas por su cuenta, sin ningún apoyo”, destacó Tauli-Corpuz.

En Honduras, bajo el frecuente azote de huracanes, la etnia quezungal desarrolló un método agrícola para sembrar bajo los árboles, lo que permite que las raíces se aferren mejor al suelo y se reduzca así la pérdida de cultivos en los desastres naturales.

En Guyana, los pueblos indígenas adoptaron un estilo de vida nómade, trasladándose a zonas más forestadas en la estación seca, y ahora plantan mandioca (Manihot esculenta), su principal alimento, en planicies aluviales que antes se consideraban demasiado húmedas para la siembra.

En Belice, los agricultores están volviendo a prácticas tradicionales y trasladándose a terrenos más elevados, informaron otros delegados.

En África, los pigmeos baka, de Camerún sudoriental, y los bambendzele, de la República del Congo, han desarrollado nuevos métodos de caza y de pesca para adaptarse a una realidad con menos lluvias y más incendios forestales.

Aunque los pueblos originarios tienen una gran capacidad de adaptación y hay tratados y leyes internacionales que les garantizan su derecho al alimento y a sus formas de vida tradicionales, el cambio climático amenaza todo esto, dijo Andrea Carmen, de la etnia yaqui de Estados Unidos.

Cuando los jefes de las tribus de la sudoccidental provincia canadiense de Alberta declararon que había que poner fin a la explotación de las arenas petrolíferas, los ignoraron, enfatizó Carmen, directora ejecutiva del Consejo Internacional de Tratados Indios, una organización de defensa de los derechos indígenas.

La extracción de petróleo de las arenas alquitranadas es la principal razón por la que Canadá aumentó cuatro por ciento su contaminación climática entre 2006 y 2007 y está 33,8 por ciento por encima del compromiso de reducción de emisiones, que asumió por ser parte del Protocolo de Kyoto, en vigor desde 2005.

Pero los pueblos indígenas también observan con cautela acciones de gobiernos e industrias en respuesta al cambio climático, como construir granjas eólicas y plantas de biocombustibles, a menudo en sus tierras o en lugares donde los afectan, perjudicando su sustento, explicó Gunn-Britt Retter, del finlandés Consejo Saami.

“Contamos con los conocimientos tradicionales para soportar estos cambios climáticos, y necesitamos usarlos a fin de ayudar a nuestras culturas” a hacer lo mismo, dijo.

Los pueblos indígenas “debemos participar plena y efectivamente en los planos nacional e internacional para que nuestras culturas sobrevivan a estos cambios”, agregó.

Ya pasaron 17 años desde la primera reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, destacó Sheila Watt-Cloutier, ex presidenta del Consejo Circumpolar Inuit.

“Debemos actuar rápidamente. Ésta es la última oportunidad de asumir el control”, dijo a los delegados por videoconferencia desde su hogar en Iqaluit, en la septentrional provincia canadiense de Nunavut. “El mundo necesita la sabiduría de nuestras culturas”, concluyó.-

Por Stephen Leahy

* El viaje de Stephen Leahy a Alaska fue financiado por la Universidad de las Naciones Unidas y Project Word, una organización no gubernamental sobre medios, con sede en Estados Unidos/http://www.tierramerica.info/

abril 13, 2009

APOLINAR

Nació en Guatire, estado Miranda en 1928 bajo el nombre de Pablo Livinaly. Gran parte de su vida transcurrió en Petare, a donde su familia se trasladó en 1930. Fue propietario de una marquetería a donde concurrían varios de los pintores populares de la localidad y fue, a partir de la muerte del pintor Bárbaro Rivas cuando las personas pretendían adquirir cuadros del artista que pudieran estar en su establecimiento, cuando Livinaly se inicia como pintor bajo el seudónimo de Apolinar. Su obra, ejecutada frecuentemente de formato bidimensional, se caracteriza por el uso de relieves realizados con una mezcla que el artista denominó “asercol”, una mezcla de aserrín, cola plástica y borax. En su obra desatacan los puntos pequeños y los brillos, con los que crea una atmósfera de estallido cromático. Paulatinamente, este artista plástico ha incorporado a su trabajo pictórico diversos elementos que han modificado y ampliado los formatos de sus obras, destacando entre estos los libros, enriquecidos por una serie de elementos extra-plásticos; relieves, collage fotográficos, monedas, alfileres metálicos y una rutilante pedrería artificial. Ha realizado estudios formales de arte en la Universidad Central de Venezuela (1978-1983) y participado en diversas exposiciones individuales y colectivas, salones y bienales a nivel nacional. Su obra está representada en instituciones como la Galería de Arte Nacional, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, el Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas y el Banco Central de Venezuela, entre otros.-

S.G.R.

abril 01, 2009

Veneración al Nazareno de San Pablo


La veneración al Nazareno de San Pablo data del año 1666 cuando se funda la “Venerable Cofradía del Nazareno y de la Virgen del Carmen” en la Iglesia de San Pablo El Ermitaño. Las ceremonias religiosas en su honor datan de 1880 y están enmarcadas dentro de la conmemoración de la Semana Santa, siendo acompañadas de procesiones y ofrendas que se inician a partir del miércoles santo en la Basílica de Santa Teresa (antigua iglesia de San Felipe Neri) fecha a partir de la cual se trasladaron a esta Catedral todas las imágenes y objetos del culto de la antigua iglesia de San Pablo.

La imagen del Nazareno permaneció por muchos años custodiada dentro de los muros de la Iglesia de San Pablo El Ermitaño, donde se le rendía culto y veneración. En 1876, el entonces Presidente de Venezuela General Antonio Guzmán Blanco mandó a demoler la Iglesia de San Pablo el Ermitaño para construir el Teatro Guzmán Blanco, actual Teatro Municipal. Posteriormente, se decide la construcción de una iglesia que llevaría el nombre de Santa Ana y Santa Teresa, en honor de su esposa Ana Teresa Ibarra de Guzmán.

La mayoría de los devotos van ataviados de túnicas moradas y muchos de ellos se encargan de transportar una Cruz, en memoria de la agonía de Cristo y muchos otros, se desplazan descalzos como expresión de sacrificio ante la promesa ofrecida al Nazareno, en pago de las indulgencias concedidas.

Fue en el antiguo templo de San Pablo donde ocurrió el ya conocido Milagro del Nazareno. Se reseña que en el sitio de San Pablo existía una huerta plantada de limoneros y que, durante una terrible epidemia que diezmaba la población caraqueña, la imagen del Nazareno fue sacada en procesión para clamar al cielo indulgencia ante esta calamidad. Al pasar por la referida huerta, un gajo de limones quedó enredado entre la corona de espinas del venerable cayéndose al suelo algunos frutos. Los devotos los recogieron, dándolo como medicina a los enfermos, quienes sanaron prontamente. El poeta y escritor Andrés Eloy Blanco inmortalizó este hecho a través de su verso “El limonero del señor”.-

marzo 02, 2009

Los Jivi


El pueblo Jivi también llamado guahibo o guajibo, ocupa una amplia región de sabanas y bosques entre Colombia y Venezuela. Los investigadores los han clasificado como una familia independiente que, según criterios lingüísticos, se divide en varios subgrupos: según Metzger & Morey (1983:131), tradicionalmente han sido clasificados en cuatro subdivisiones como son Guahibo, Chiricoa, Cuiva y Sikuani; otros investigadores señalan que los grupos étnicos que pertenecen a la familia lingüística Guahiba son Guayabero, Cuiva, Macaguane y Sikuani; o que se clasifican en Amorua, Chiricoa, Cuiva, Sikuani y Guayabero. Aún las investigaciones no han determinado una clasificación precisa de los subgrupos que pertenecen a la familia lingüística Guahiba (Metzger & Morey, 1983; Ortiz, 2002). A este pueblo indígena, los Pumé los distinguen como chiriOai o chiricoa, “hombres de la sabana” (Barreto & Rivas, 2007).

En Venezuela, los Jivi se ubicaron ancestralmente en los estados Amazonas (municipios Atures, Autana, Atabapo y Manapiare) y Apure (municipios Achaguas, Biruaca, Páez y Pedro Camejo) así como también en las riberas de los ríos Vichada, Orinoco (desde la desembocadura del Guaviare a la del Meta), Tomo, Tuparro, Meseta, Bita y Alto Capanaparo, además de ocupar algunos caños menores de estos ríos, debido a su fertilidad en contraste con la planicie abierta, cuyos suelos son muy pobres en nutrientes (Amodio, 2008). Actualmente, se registran poblaciones Jivi en los estados Bolívar (municipios Cedeño, Heres, Gran Sabana, Raúl Leoni y Sucre) y Guárico (municipios Las Mercedes, Leonardo Infante, Julián Mellado, Juan Germán Roscio, Chaguaramas).

Su relación con el hábitat que les ofrece sabanas y bosques de galería como medio de subsistencia, ha posibilitado su proceso de adaptación e inserción en la economía regional. Muchos grupos familiares se han asentado de forma permanente en zonas rurales y urbanas, con breves períodos de desplazamiento hacia las zonas de producción agrícola del estado Guárico, donde ejercen labores como peones en épocas de cosecha; pero lamentablemente, también migran hacia los vertederos de basura o rellenos sanitarios de ciudades como Puerto Ordaz, San Felix, Ciudad Bolívar (estado Bolívar), Puerto Ayacucho (estado Amazonas) y Valle de La Pascua (estado Guárico), en busca de desechos que puedan utilizar en su uso personal o bien, para comercializar (Ortiz, 2002).

Su economía tradicional se fundamenta en el conuco donde cultivan yuca dulce, yuca amarga, maíz, frijol, batata, ñame, plátano, piña y caña de azúcar, que complementan con actividades de caza, pesca y recolección. Intercambian productos con otros grupos indígenas, como los Piaroa (Uwotjuja), o comercializados en los mercados criollos, específicamente del estado Amazonas. La familia Jivi es de tipo matrilocal extendida, es decir que el hombre va a vivir en la casa de los suegros hasta que forma su propio núcleo familiar. El matrimonio preferencial es entre primos cruzados (el varón se casa preferiblemente con la hija del hermano de la madre), siendo prohibido entre primos paralelos (el varón no se puede casar con la hija de la hermana de la madre), y se realiza por concertación de los padres de los dos jóvenes, debiendo el varón prestar un servicio pre y post-matrimonial al suegro. Actualmente, en cada comunidad Jivi hay un capitán y un comisario (Metzger & Morey, 1983; Ortiz, 2002; Amodio, 2008).
S.G.R. 2009

febrero 06, 2009

Historia de Petare


Durante la etapa prehispánica, el valle de Caracas y los valles del río Tuy, formaban parte del dominio de los indios Mariche; grupo Caribe, emparentado desde el punto de vista lingüístico con los pueblos Kariña o Pemón actuales. La creación del pueblo de doctrina del Buen Jesús de Petare es fechada para el 17 de febrero de 1621, con las encomiendas de Alonso García de Pineda, Juan Rodríguez Santo, los dos Juan de Guevara (el mozo y el joven), Nofre Carrasquel, Antonio Rodríguez de Navas, Alonso González Urbano y Diego de Alfaro. A partir del cual, la vida de el Dulce Nombre de Jesús de Petare se desarrolla en torno a la plaza, en frente a la iglesia donde se ubicaba el mercado y en la zona posterior del templo donde se encontraba el cementerio. Para ese momento la actividad económica predominarte era la agricultura de subsistencia (el clima contribuyo a la conformación de varias haciendas) y el comercio de excedentes que permitía satisfacer las necesidades de la comunidad. Con el transcurrir de los años, Petare se convirtió en parada obligatoria a los transeúntes, viajeros y cargas que iban y venían de Caracas hacia Barlovento y los Valles del Tuy. Para el año 1832 Petare adquiere el rango de Cantón y contará con la parroquia capital Petare, Baruta y El Hatillo y por algún tiempo Guarenas y Guatire. En 1876, Petare se denomina Distrito Urbaneja y podían conseguirse allí varias imprentas, tiendas de importancia, dos empresas de coches, ocho rancherías, platería, billares, posadas y numerosos establecimientos de artesanías.
Es a partir de 1920, cuando la ciudad crece hacia el Este en virtud de las condiciones productivas de la zona, se da inicio a un proceso de compraventa de terrenos, que en otro momento eran el asiento del cultivo de caña de azúcar y el cafeto. Tras la decadencia del comercio cafetalero, finaliza una época en Petare y sus áreas aledañas, reportándose importantes perdidas materiales, que dan paso a nuevos modos de vida. Las casonas comenzaron a derrumbarse y los vecinos de sitios como La Dolorita, tomaron los rieles del ferrocarril para construir sus casas, dando paso a la mancha urbana que hoy conforma Petare.-

S.G.R.-

febrero 01, 2009

PULPERIAS CARAQUEÑAS

Tras la conquista de América, los españoles introdujeron una versión propia del zoco o mercado árabe, el cual tomo una forma propia en América, y con los años se llegó a conocer como “pulpería”. La pulpería fue un importante hito comercial venezolano, y podía ubicárseles en diferentes zonas de Caracas, tales como La Puerta Caracas, en la Alcabala de Urapal y en la de San Martín (cerca de la actual maternidad Concepción Palacios), en Las Adjuntas, en lo que actualmente se conoce como Puente Hierro, en Sabana Grande y El Recreo, así como en las Delicias. Todas combinaban la venta de comida preparada, géneros diversos y alojamiento. José García de la Concha, citado por J.R. Lovera (1988) se refiere a estos establecimientos como: “Algo muy típico de la Caracas de antaño eran las pulperías. Una armadura y un mostrador de tablas recubierto por una lámina de latón, una balanza de dos platillos de cobre y un juego de pesos (por lo regular, fallas), las que aprisionaban unas rosetas de papel de diversos tamaños, prestas para el despacho (...) era característico el centavito de mantequilla untado en un pedacito de papel de estraza, el coleto y un tocón de machete para picar los centavos de papelón, y el enrejadito de tablitas donde estaba el pequeño bar con sus botellas llenas de aguardientes baratos, caña blanca, torco rudo y yerbabuena, cidra y pasitas”. Al parecer, los canarios fueron los principales dueños de pulperías, siendo la zona de La Candelaria una donde estaban ubicadas, la mayor cantidad de pulperías de Caracas. Las pulperías comenzaron a desaparecer a comienzos del siglo XX, cuando en el país se comienza a vivir plenamente la industria petrolera, la cual introdujo cambios contundentes en materia de expendido de víveres y mercancía seca. La palabra pulpería se origina de la palabra pulquería, es decir, el lugar donde se expendía el pulque, palabra utilizada en México para denominar a la bebida extraída del maguey.-

SGR, 2008

enero 19, 2009

Eso viene de Caracas

Los nombres de lugar constituyen una de las fuerzas generatrices más poderosas en los procesos de creación léxica. En independencia del origen lingüístico de la voz, sea éste genuino o impuesto, acorde o disonante con la realidad física del lugar al que nomina, situación de la más grande arbitrariedad o naturalidad de la lengua, las palabras que se inventan o invocan para dar nombre a un espacio o para señalar por medio de él otros asuntos relacionados, se hace rasgo de cultura, caldo de antropologías y pasta de nación, irrevocable y permanente.

El nombre de nuestra ciudad ­se sabe bien­ es indígena por el Caracas y español por el Santiago. Tan accidental se entendió el segundo de estos nombres, que sólo es pormenor de historiadores, pues el resto de los nexos se hizo y hace con el nombre de indios, habitadores de valle y montaña, sitio en donde creció y crece una plantita (bledo, la signan los botánicos; y el refrán "no importar un bledo"), por la que esta ciudad se llama Caracas y por la que gracias a este nombre serán muchas las frases y expresiones que usarán la palabra más ciudadana de todas las que tenemos, en este valle de indios caracas, tierra de voces caracas, urbe de caraqueños, raza emblema de un burgo que se cree un país entero ("Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra"), en rapto engreído e inexacto.

Se está en Caracas aunque se esté mal ("estoy jodido, pero en Caracas"). La palabra es eufemismo y juego verbal ("adiós, Caracas" por "adiós, caraj[o]"). Habla de otros lugares a partir de un mismo lugar que es permanente alusión al paraíso que fue ("la Silla de Caracas").

Llegó a creerse un cielo terrestre ("Caracas, la sucursal del cielo") o el ámbito planetario más benigno ("Caracas, la de la eterna primavera"). La poesía modernista la vio con ojos orientales ("Caracas, la sultana del Ávila"; Pérez Bonalde le dio eternidad junto al Ávila, el sultán enamorado de su postrada odalisca). Tiempos realistas fueron capaces de invocar la metáfora, cuando la referencia ya había pasado ("Caracas, la ciudad de los techos rojos"). La historia eventual llenó el nombre con malas energías y la voz halagadora resonó para debatir con los mayores insultos ("de Caracas, no quiero ni el polvo, ahí se los dejo": krakatoa verbal en boca de fray Mauro de Tovar, el pleitoso benedictino colonial a quien la ciudad espantó).

El poder de la palabra la convirtió en sandalia que hoy nadie usa ("caraqueña") y funesta marca de la historia reciente ("el Caracazo" con formalización de "trancazo"). En clave de gentilicio despectivo, sus habitantes fueron devaluados (análogo al "maracucho" nació el "caracucho", que el habla no quiso).

El sentido mágico de la palabra izó velas para surcar aguas y andar tierras.

Fructifica en señal de perpetuación. El linneo Colmeiro, en 1859, consigna el "angelón de Caracas" como planta americana.

Fatal emblema, "eso viene de Caracas" llega desde El Salvador y su lengua como una advertencia de tormenta ante lo aciago y malquerido (un "diablón de Caracas").

Destino, el sintagma seguirá propagando su expresión de espiritualidad y forma, de nobleza y amor, rasgos que la palabra ha tomado de la ciudad, el lugar de donde nos vino todo lo mejor.-


FRANCISCO JAVIER PÉREZ
EL NACIONAL - Lunes 19 de Enero de 2009 Escenas/2

Neil L. Whitehead. March 19, 1956 - March 22, 2012

Neil L. Whitehead was an anthropologist who worked on many current topics of research that include violence and the cultural order; sha...