APROXIMACIÓN AL PARENTESCO DE LOS LOKONO-ARAWAK. EDO. BOLÍVAR. VENEZUELA


A modo de introducción
A partir de una visita a la comunidad lokono (Arahaca) de San Flaviano ubicada en el eje carretero Puerto Ordaz―Santa Elena de Uairen en el estado Bolívar-Venezuela, a fin de inspeccionar las condiciones del hábitat para la realización del trabajo de Maestría, se efectuó una primera práctica para el análisis de parentesco entre algunos miembros de esta comunidad, los hermanos Thomas.

A cerca de los Lokono-Arawak
Los lokono usan también el mismo nombre de la familia lingüística a la que pertenecen, arahuacos[1]. La palabra arahuaco (Arawak, arawacos, aruacos o arbacos) es aparentemente una designación, hecha por los conquistadores españoles quienes usaron este vocablo, para varios grupos indígenas del Caribe que habitaban las Antillas, la Guyana (Guyana Esequiba, Francesa y Surinam), y la Amazonía. En la actualidad, los lokono habitan sólo en Venezuela (estados Delta Amacuro y Bolívar) y Guyana.

Según Neil L. Whitehead (1993), tanto la mitología de los lokono como los registros acerca de ellos del siglo XVIII, indican que su territorio se extendió a través de todo el escudo Guayanés. Esta área y el área amazónica estaban interconectadas entre sí, evidenciando la fluidez de la diáspora arahuaca (Vidal 1999). En el rio Orinoco habitaban varios pueblos de habla arahuaca, entre los cuales, los Arahuaco-Maipure fueron los más reconocidos pues el misionero jesuita italiano Felipe Salvador Gilij (1965) hacia finales del siglo XVIII, utilizó esta denominación para catalogar lo que años más tarde seria conocida como la familia "arahuaca". En el área correspondiente a la Guyana, los pueblos de habla arahuaca, entre los cuales destacaban los Lokono, quienes se encontraban en lucha permanente con pueblos de habla caribe, procedentes del bajo Amazonas, que venían desplazándose hacia el frente norte caribeño. Las luchas entre los pueblos arahuacos (aliados de los españoles) y caribes (aliados de los ingleses y holandeses) en el siglo XV dio lugar a la leyenda española de los "buenos arahuacos" y los "malos caribes", como belicosos y antropófagos (Radin pp. 23-25-49).

El arahuaco es una de las lenguas más amenazadas en la Guayana Francesa, ya que este grupo se sitúa cerca de núcleos urbanos. En Surinam y en la Guyana Esequiba se ha interrumpido la transmisión intergeneracional, de modo que sólo algunas personas de cierta edad hablan la lengua. En el caso de la Guyana Esequiba, los grupos arahuacos y los caribes fueron los primeros habitantes de la región. Según el último censo de 1991, en la ex colonia inglesa viven 49.293 indígenas, que representan 6,8 por ciento de la población total de este país. Por razones históricas, el concepto "amerindio" tiene uso preferencial al de "indígena". Se parte de que existen 9 pueblos étnicos: Warrau, Caribe (Kariña) Arawak, Akawaio, Patamona, Arekuna, Makushi, Wapishana y Wai Wai. En algunos lugares todavía viven algunas etnias que no se han censado, como los Trio, Taruma y Atorad y cuya población ha ido disminuyendo por invasiones, epidemias y la migración. En la Guayana Francesa, los lokono son una de las seis pueblos indígenas que suman unas 200 y 400 personas que viven por la costa, a Saint-Laurent-lleva-Maroni (villas de Balaté y Saut-Sabbat), Matoury (villas de Sainte-Rose limeñas), Manda y Cayena, juntos a los pueblos Kali'na, Palikur , Teko, Wayana  y Wayãmpi[2].

La población indígena de Surinam, por otra parte, se estima entre 22 y 25 mil habitantes que pertenecen especialmente a los pueblos Kari'a, Lokono y Tareno, que son los más numerosos. Los pueblos Wayana, Akurio, Wai-Wai, Okomojana, Sikijana, Katujana, Mawajana, Alamajana y Sakykta se encuentran al sur del país, en la frontera con Brasil, Guyana y Guyana Francesa y se los conoce como "Amerindios de las Tierras Altas". Los Kari'ña y Lokono viven al norte y se los llama "Amerindios de las Tierras Bajas". Una tercera parte de esta población vive en la capital Paramaribo. En Surinam, además, viven los Maroons, un pueblo de afrodescendientes[3].

Los lokono presentes en territorio venezolano proceden de Guyana, donde la población perteneciente a este pueblo se estima en 15.500 personas (Colchester et. al, 2002: p. 6). Se precisa que los lokono en Venezuela son unos 379 individuos (INE, 2001) distribuidos en el estado Delta Amacuro (en varias comunidades del municipios Antonio Díaz; en San Francisco de Guayo y MerejinaI) y en el estado Bolívar (Municipio Heres; Roscio; Sifontes (San Flaviano) y Gran Sabana)

Los cambios surgidos durante el último siglo en los diferentes países y contextos territoriales donde habitan los lokono, han conducido a la pérdida de sus conocimientos ancestrales sobre el hábitat y su cosmogonía, incidiendo a su vez en una rápida evangelización cristiana y la pérdida paulatina de la lengua, entre otros elementos culturales sustanciales. Es así como los lokono se han ido integrando a diferentes contextos, incluso coexistir con otros pueblos, lingüísticamente diferentes.

No debemos olvidar que la percepción del territorio no sólo como lugar geográfico sino como espacio social, se articula (invariablemente) sobre las relaciones de parentesco, base de la “comunidad indígena”. Hoy, pueden considerarse que muchos lokono son poliglotas, aunque esta categoría puede variar en algunas regiones, como el Delta Amacuro y Bolívar en Venezuela: una gran mayoría son actualmente hablantes del inglés, español, el warao como lengua materna (por alianzas matrimoniales entre estos dos pueblos), el pemón (por la asistencia de la población escolar a centros educativos con maestros pemón) y el propio lokono. Según el censo indígena (INE, 2001), su situación lingüística es bastante favorable aspecto que no es del todo cierto, pues la lengua lokono es sólo hablada por unos pocos (casi de manera “anecdótica”, en reuniones familiares) por lo que esta lengua puede ya catalogarse, en nuestro territorio, en riesgo de desaparición. En el caso de la comunidad de San Flaviano, esto es muy evidente. Diversos reclamos y conflictos surgidos tanto el territorio de Guyana como en Venezuela, en torno a la tenencia de la tierra ya sea a consecuencia de la expansión de proyectos madereros y mineros o específicamente, en territorio venezolano, por la presión de otros pueblos indígenas en relación a la presencia de los lokono[4], van adquiriendo poco a poco otras connotaciones.

Parentesco entre los lokono-arahuaco
El sistema de parentesco constituye, en una gran mayoría, la base a partir del cual se organiza la vida social de un grupo, pues “…el parentesco no constituye un dominio aislable y discreto de significados sino que estos significados derivan de toda una serie de dominios culturales: clase social religión, nacionalidad, etnicidad genero, etc.” (Radovich, p. 86). Se ha hablado siempre, en términos muy generales, que las unidades de parentesco de los pueblos y comunidades indígenas son la fundamentalmente, la base de su estructura social y por ende, tienen un rango mucho más amplio de funciones: la unidad básica de producción, la representación política y la religiosa. Si partimos de la premisa de que el territorio no es sólo un lugar geográfico o físico, sino fundamentalmente un espacio social y cultural que se articula sobre las relaciones sociales de parentesco, el efecto geográfico de integración de los lokono en el estado Bolívar, podría basarse en la comunidad, que por tradición, es mayor que los patrones territoriales basados sobre las mismas relaciones. Wagner (1974) explica que la “…tradición proporciona una base para una interacción social de metas más amplias, por descansar sobre el consentimiento que individuos y grupos prestan a unos principios que sirven de último recurso, que contienen sanciones supremas y que son un común denominador de la escala de valores admitida por todos…” (p.88).

Magaña (1992) citando el trabajo de Im Thurn (1883), refiere que “Entre los Arawaks (lokono), se atribuye el origen de los diversos clanes a la unión de hombres con animales y vegetales,…el clan Onishena desciende de la lluvia, el clan Koiarno de Corzuela o de la unión de un hombre con una corzuela, el clan Urahkana de un árbol, el clan Demarena de gente del agua, el clan Heekorowana de Tortuga, el clan Ebesowana de Mariposa o de la planta lucadaia, el clan Pariana de abeja, etc.” (p.28). Whitehead (2002) han encontrado que la representación proporcionada por los primeros cronistas de Indias sobre los arahuacos es inexacta, pues estos pueblos comparten una serie de prácticas culturales distintivas que permitirían hablar de un "ethos arahuaco". Por "ethos" vamos a entender, para este breve análisis, a las  prácticas culturales, tal como las define Pierre Bourdieu (2003, pp.85-90). En este sentido, el ethos  de un pueblo consiste no en un número de reglas sino de disposiciones inconscientes, predisposiciones y prácticas habituales que dan forma a dichas reglas, estrategias e ideologías a la vez que son moldeadas por estas, Estos hábitos, que Bourdieu equipara con el ethos de un pueblo, son el producto histórico de un conjunto de condiciones objetivas de existencia, entre las cuales Bourdieu pone especial énfasis en la lengua y la economía. A esto podemos agregar el análisis realizado por Silvia Vidal (2002) quién expone que…“Estudios recientes sobre las sociedades indígenas del Noroeste Amazónico han destacado que, debido a la presencia de un sistema regional de alianzas matrimoniales, del multilingüismo, de un sistema de jerarquías político-religiosas y de las especificidades, similitudes y compatibilidades de las organizaciones sociales, estas no pueden ser categorizadas como tribus o como cacicazgos, sino como sociedades intermedias” (p. 450).

Podríamos realizar, tentativamente, nuestro análisis desde una perspectiva lingüística la cual relaciona las diferencias que se encuentran a lo largo del proceso histórico de un grupo cultural, como posibles variaciones existentes de la estructura original. Tal es el caso de las lenguas arahuacas actuales, que parten de una familia lingüística en la que es posible establecer relaciones genealógicas (Florido, pp. 27-28). Este podría ser el caso de los lokono. Los datos actuales, disponibles sobre el parentesco de los arahuacos, corresponden al de “fusión bifurcada”, es decir, los primos paralelos reciben los mismos términos de parentesco que los hermanos y hermanas de Ego, en tanto que los primos cruzados poseen términos separados. El modelo se modifica en la generaci6n de los padres de Ego, pues exige que se utilice el mismo término tanto para el padre como para el hermano del padre, pero uno distinto para el hermano de la madre, lo que vale también para las mujeres de una misma generación. Pero estas conjeturas no están del todo claras para nuestro grupo de análisis. El tratamiento que damos entonces al sistema de parentesco lokono es de carácter abstracto, derivado de un análisis comparativo, en virtud de que los datos etnográficos (en relación a su sistema de parentesco) son insuficientes. Aunque los Thomas comentaron que los lokono tienden a unirse con personas de comunidades diferentes a la suya.

La comunidad de San Flaviano se conformo en 1988, con la llegada de una familia del pueblo lokono. Luego, un grupo más numeroso proveniente de Joboshirima, comunidad ubicada en el kilometro 72 del eje carretero Puerto Ordaz―Santa Elena de Uairen del Estado Bolivar, donde alrededor de veinticinco (25) familias agrupadas en una asociación civil denominada “Grupo Arawakos Unidos”, deciden buscar un nuevo asentamiento. Esta asociación se disolvió al trasladarse en 1992 al lugar[5] que ellos denominaron San Flaviano pues asociaron  el 22 de diciembre, fecha coincidente a su establecimiento en el lugar, con esta  fecha conmemorativa del santoral anglicano[6]. En 1994, el Instituto Agrario Nacional (IAN) les concede la propiedad de esta tierra. Este título les permitió, en fecha reciente, poder presentar su propuesta de demarcación en el marco Ley de Demarcación y Garantía del Hábitat y Tierras de los Pueblos Indígenas y la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas, las cuales contemplan el otorgamiento de títulos colectivos sobre las tierras de ocupación ancestral.

Hasta la fecha, son el único grupo lokono de la región (que pudimos evidenciar), que ha entregado un mapa con fines de demarcación de hábitat[7], pues otras comunidades, entre ellas Joboshirima, han sido coartadas por miembros de pueblo Pemón, quienes les alegan que no les corresponde por su “reciente” (casi tres décadas) presencia en la región. Es por esta y otra razones, que uno de sus miembros, y anterior “capitán” de la comunidad, Daniel Gómez (casado con un miembro de la familia Thomas), ha iniciado un trabajo de recuperación de la memoria colectiva y de etnohistoria lokono-arahuaca, lo cual, más allá de fortalecer la unión del pueblo lokono, tiene como trasfondo, iniciar un proceso de reafirmación de la presencia arahuaca en territorio venezolano desde hace varios siglos. Este proceso de reafirmación territorial ha logrado sostener una dinámica de participación y cohesión entre los diversos miembros de la comunidad. Así mismo, su intervención más activa en los diferentes proyectos gubernamentales para los pueblos indígenas de la región entre muchos otros, ha llevado a una mayor participación de casi todos los integrantes y algunos de los cuales, han desempeñado un rol como autoridades (“capitanas”) de San Flaviano.

El liderazgo que se ha suscitado entre los Thomas rige la vida de la comunidad aunque este siempre se ha dado, en estrecha relación con el grupo familiar más íntimo (familia nuclear); resaltando en los últimos años, el rol preponderante de las mujeres tanto en las unidades domésticas, las organizaciones comunitarias y las “capitanías” de la comunidad. Por lo que para San Flaviano, el grupo doméstico[8] (familia nuclear) es el núcleo fundamental de la organización económica y social y a través de cual, se realiza casi siempre el acceso a los medios de producción, produciendo los ingresos necesarios para la supervivencia de sus miembros. Al fundarse en vínculos familiares, pues la mayoría de sus integrantes pertenecen a la Thomas,[9] las relaciones en esta comunidad se basan en la cooperación y la reciprocidad entre sus miembros, en la distribución y apoyo en los trabajos (de acuerdo al sexo y a la edad).

Es por esta misma razón que estos espacios domésticos y productivos, tienden a aproximarse y  transformarse, en muchos casos, en un espacio continuo. El patrón de asentamiento de los Thomas en San Flaviano, denota pautas matrilineales[10], propias de los pueblos arahuacos, Los grupos familiares tienen residencias cercanas entre si y están conformados por el esposo, su mujer y sus hijos o hijas, en su mayoría solteros. Se pudo observar como las mujeres Thomas tiende a visitarse entre ellas muy temprano en la mañana, ya sea para tomar café o para concertar algunas actividades que deban realizarse durante el día. Cada familia mantiene uno o varios pequeños conucos con una siembra, siendo una labor desempeñada por casi todo el grupo familiar.

Los Thomas migraron al estado Bolívar-Venezuela durante la década de los ochenta, procedentes de comunidades aledañas al río Barima de la Guyana Esequiba. Hablan ingles y español y sólo algunos miembros  (se precisaron sólo a tres), hablan un poco de la lengua lokono-arahuaco. Muchos de los miembros de la segunda generación hablan también la lengua pemón, en virtud de que asisten a centros educativos en comunidades cercanas y cuya población es de mayoría pemón[11]. El trabajo asalariado (practicado casi desde el inicio del asentamiento de este grupo lokono en Venezuela) por trabajos de minería, en el caso de los hombres de la comunidad, representa un ingreso económico importante, así como la práctica de la carpintería (actividad por la cual son reconocidos en la región), y continúa siendo un componente complementario como sostén de la unidad doméstica.

Genealogía de los Hermanos Thomas
La familia Thomas está conformada por siete (07) hermanos, todos hijos de Stella Thomas, nacidos y criados hasta edad adulta en la comunidad de Wakapoa, cercana al río Barima en Guyana. Los hijos mayores de Stella: Dolly, Rialey, Pat, Dorothy e Isabel, son nacidos de Carlos Smith también lokono, nacido en la comunidad Sikiri (Guyana) quién falleció a los treinta y cuatro (34) años[12]. Los dos hijos siguientes de Stella: Claire y Freddy, nacieron de padre no arahuaco. Claire desconoce el nombre de su padre, pero lleva el apellido del padre de su hermano Freddy, John Van Slaytman (de origen holandés) nacido en Georgetown. La designación de “hermanos Thomas” fue otorgada por ellos mismos, quienes se distinguen frente a otras personas bajo el apellido materno.

Conclusiones


El parentesco presenta una funcionalidad a través de diversos lazos familiares: la estructura social permite transmitir los contenidos culturales procurando y haciendo posible la continuidad y el cambio en la cultura. El parentesco está integrado por sistemas de acción (definición de las regularidades del comportamiento) y pensamiento (definición de estructuras conceptuales y simbólicas) (Fox, 1972). El caso particular de San Flaviano  nos permite analizar y comprender un proceso que abarca una multiplicidad de variables que explicarían la dinámica de las relaciones de parentesco de los Thomas que no sólo determinan sus actividades económicas, el patrón de asentamiento, etc., tanto hacia adentro de la propia comunidad al interior social de la comunidad como hacia otros pueblos y comunidades indígenas de la región, lo que ejerce un importante impacto en el desarrollo de esta comunidad.-

[1] Los principales lingüistas que han publicado materiales sobre la lengua lokono han sido registrados por Alain Fabre (2005) son, a saber, Baarle (1993, 1994a, 1995, 1996a) Baarle & Sabajo (1997), Baarle et al. (1989), Benjamin (1991), Bennett (1984, 1995), Edwards (1978), Edwards et al. (1980), Goeje (1928), Harbert & Pet (1988), Hickerson (1953, 1954), Patte (1998, 2000, 2002, 2003a, 2003b), Pet (1979a, 1979b, 1987) y Taylor (1962, 1969, 1970a, 1970b, 1976).
[2] http://atlaspueblosindigenas.files.wordpress.com/2010/05/lokono.pdf
[3] http://www.native-languages.org/arawak_culture.htm
[4] Se evidencia una particular actitud hostil de parte de grupos Pemón asentados en la zona.
[5] Ubicado entre los kilómetros 40 y 50 del mismo eje carretero
[6] San Flaviano, patriarca de Antioquía. Venerado por la Iglesia Anglicana, religión a la que pertenecían este grupo de lokono al momento de llegar a Venezuela
[7] Este mapa mental (o cognitivo) realizado en el año 2007, incluye alrededor de 22 (veintidós) cerros sin identificación; una concentración de 25 (veinticinco) viviendas o “aldeas” que constituyen la comunidad; 6 (seis) zonas de cacería, y 1 (una) de recolección de morrocoyes; 5 (cinco) sitios de pesca, y 6 (seis) de cría de peces; 1 (un) mirador; 1 (una) zona de ganado; 8 (ocho) zonas de conuco. Además se indican 4 (cuatro) morichales. Incluye representaciones de caminos, quebradas y corrientes principales de agua, cerros, carretera, y líneas de alta tensión. Hay iconos en forma de pez, morrocoy y palmas de moriche. Todas estas
[8] El grupo doméstico es un conjunto de personas que comparten un mismo espacio de existencia
[9] La filiación es el reconocimiento de lazos entre los individuos que descienden los unos de los otros. El principio juega en los dos sentidos, ascendiendo o descendiendo a lo largo de las generaciones sucesivas. Toda sociedad conoce la filiación, pero algunas le otorgan mayor importancia que otras.
[10] Se da por el parentesco de consanguinidad o filiación materna, que implica que el hombre (el matrimonio) se establece con sus suegros.
[11] Estas comunidades aledañas son pluriculturales, conformadas por personas de los pueblos warao, kariña, akawaio y pemón, siendo estos últimos quienes toman puestos como maestros en educación básica y media.
[12] Los datos referentes a las fechas de nacimiento de los miembros de la familia Thomas no fueron proporcionados, ya sea por no recordar datos con precisión o por vergüenza en relación a la edad ostentada.
[13] Santa Rosa es la única comunidad guyanesa donde aún se habla español. Se conformó durante el siglo XVIII por los lokono desplazados de Venezuela por las guerras independentistas.

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