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Museo de Arte Popular de Petare “Bárbaro Rivas”

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Los Jivi

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El pueblo Jivi también llamado guahibo o guajibo, ocupa una amplia región de sabanas y bosques entre Colombia y Venezuela. Los investigadores los han clasificado como una familia independiente que, según criterios lingüísticos, se divide en varios subgrupos: según Metzger & Morey (1983:131), tradicionalmente han sido clasificados en cuatro subdivisiones como son Guahibo, Chiricoa, Cuiva y Sikuani; otros investigadores señalan que los grupos étnicos que pertenecen a la familia lingüística Guahiba son Guayabero, Cuiva, Macaguane y Sikuani; o que se clasifican en Amorua, Chiricoa, Cuiva, Sikuani y Guayabero. Aún las investigaciones no han determinado una clasificación precisa de los subgrupos que pertenecen a la familia lingüística Guahiba (Metzger & Morey, 1983; Ortiz, 2002). A este pueblo indígena, los Pumé los distinguen como chiriOai o chiricoa, “hombres de la sabana” (Barreto & Rivas, 2007). En Venezuela, los Jivi se ubicaron ancestralmente en los estados Amazonas (muni...

Historia de Petare

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Durante la etapa prehispánica, el valle de Caracas y los valles del río Tuy, formaban parte del dominio de los indios Mariche; grupo Caribe, emparentado desde el punto de vista lingüístico con los pueblos Kariña o Pemón actuales. La creación del pueblo de doctrina del Buen Jesús de Petare es fechada para el 17 de febrero de 1621, con las encomiendas de Alonso García de Pineda, Juan Rodríguez Santo, los dos Juan de Guevara (el mozo y el joven), Nofre Carrasquel, Antonio Rodríguez de Navas, Alonso González Urbano y Diego de Alfaro. A partir del cual, la vida de el Dulce Nombre de Jesús de Petare se desarrolla en torno a la plaza, en frente a la iglesia donde se ubicaba el mercado y en la zona posterior del templo donde se encontraba el cementerio. Para ese momento la actividad económica predominarte era la agricultura de subsistencia (el clima contribuyo a la conformación de varias haciendas) y el comercio de excedentes que permitía satisfacer las necesidades de la comunidad. Con el tra...

PULPERIAS CARAQUEÑAS

Tras la conquista de América, los españoles introdujeron una versión propia del zoco o mercado árabe, el cual tomo una forma propia en América, y con los años se llegó a conocer como “pulpería”. La pulpería fue un importante hito comercial venezolano, y podía ubicárseles en diferentes zonas de Caracas, tales como La Puerta Caracas, en la Alcabala de Urapal y en la de San Martín (cerca de la actual maternidad Concepción Palacios), en Las Adjuntas, en lo que actualmente se conoce como Puente Hierro, en Sabana Grande y El Recreo, así como en las Delicias. Todas combinaban la venta de comida preparada, géneros diversos y alojamiento. José García de la Concha, citado por J.R. Lovera (1988) se refiere a estos establecimientos como: “Algo muy típico de la Caracas de antaño eran las pulperías. Una armadura y un mostrador de tablas recubierto por una lámina de latón, una balanza de dos platillos de cobre y un juego de pesos (por lo regular, fallas), las que aprisionaban unas rosetas de papel ...

Eso viene de Caracas

Los nombres de lugar constituyen una de las fuerzas generatrices más poderosas en los procesos de creación léxica. En independencia del origen lingüístico de la voz, sea éste genuino o impuesto, acorde o disonante con la realidad física del lugar al que nomina, situación de la más grande arbitrariedad o naturalidad de la lengua, las palabras que se inventan o invocan para dar nombre a un espacio o para señalar por medio de él otros asuntos relacionados, se hace rasgo de cultura, caldo de antropologías y pasta de nación, irrevocable y permanente. El nombre de nuestra ciudad ­se sabe bien­ es indígena por el Caracas y español por el Santiago. Tan accidental se entendió el segundo de estos nombres, que sólo es pormenor de historiadores, pues el resto de los nexos se hizo y hace con el nombre de indios, habitadores de valle y montaña, sitio en donde creció y crece una plantita (bledo, la signan los botánicos; y el refrán "no importar un bledo"), por la que esta c...

A llorar al Valle

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Expresión coloquial utilizada indistintamente para expresar una pérdida o enrumbar a un extraviado. La misma fue popularizada a partir de un hecho anecdótico ocurrido en el año 1674 cuando el Obispo de Caracas realizara una visita pastoral a esta región. En virtud de unas festividades ocurridas días antes de esta visita y durante las cuales, se realizaron diversas actividades que incluyeron la presentación de un grupo infantil denominado “Los Diablitos de El Valle de la Pascua” danzando un baile llamado “La Llora”, acto que al parecer fue del agrado del Obispo, el señor Obispo fue invitado por el párroco de El Valle para que visitara la zona y bautizara a algunos de sus pobladores, asegurándole que allí se presentarían nuevamente “Los Diablitos”, a lo que el Obispo respondió: “Pues vamos a llorar al Valle”. - SGR. 2007

El antropólogo cumplió 100 años

Se sabe: nadie vive un siglo y lo agradece. El antropólogo de origen belga Claude Levi-Strauss (1908) cumplió 100 años de edad el 28 de noviembre pasado y se mantiene tan tímido y austero como aquel día de 1934 en que tomó la decisión de su vida: aceptar una cátedra en la universidad de Sao Pablo, que cambiaría su destino para siempre."Odio los viajes y los exploradores", confiesa en la primera línea de Tristes trópicos (1955), uno de los libros esenciales del siglo XX, que contiene los fundamentos de una teoría, el estructuralismo adaptado a la antropología. Un colega estadounidense, Marshall Sahlins, ha echado a correr un juego de palabras que no tiene desperdicio. "Todo pensador célebre puede tener la certeza de dos cosas: que va a morir y que sus ideas pasarán de moda. Cuando el primer hecho sucede antes que el segundo, puede sentirse feliz". A Claude Levi-Strauss le dio tiempo de enfrentarse a una tercera posibilidad: pasar de moda para algunos investigadores, ...