Diversidad cultural, derechos ambientales y prácticas productivas tradicionales


El mantenimiento y la protección de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado, como derecho y deber intergeneracional, debe apuntalarse y articularse, a su vez, en el reconocimiento, mantenimiento y promoción de las actividades productivas tradicionales y de su racionalidad económica, enraizada en los valores socioculturales de reciprocidad, solidaridad e intercambio. Así mismo, cualquiera sea el diseño, implementación y gestión de políticas públicas focalizadas en el desarrollo y la ordenación territorial deberá atender, de manera taxativa, a las especificidades ambientales (ecológicas), económicas, sociales y culturales de cada espacio que integra el territorio nacional. Los saberes ancestrales, como componentes indisociables y sustantivos de la cultura y por ende de la diversidad cultural, son reconocidos y protegidos por el Estado; así como, otros valores y tradiciones que contribuyen a fortalecer los procesos identitarios y conforman, sí se quiere, el sustrato material e inmaterial de la identidad y cultura propia. Por tanto, el desenvolvimiento de cualquier actividad turística, como factor dinamizador del desarrollo sustentable y endógeno, no es antagonista a los valores de conservación del ambiente y a la protección del patrimonio cultural.

En concordancia con estos principios, la ciudadanía deb ser reconocida como agente participativo y activo en la defensa, rescate y conservación tanto del ambiente como el patrimonio cultural; así mismo, las autoridades públicas nacionales, estadales y municipales deberán auspiciar e incentivar la actividad turística de bajo impacto ambiental, como una estrategia de refuerzo en la preservación de los recursos bióticos y abióticos. La delimitación de zonas de interés turístico debe integrar la valorización de las características naturales; como también, aquellos componentes culturales e históricos o urbanísticos del paisaje. Las comunidades indígenas, por ejemplo, tienen prioridad en el aprovechamiento turístico y recreativo de los paisajes, localizados estos dentro de su hábitat o en sus tierras colectivas.

Toda persona tiene el derecho irrenunciable a vivir en un ambiente saludable, equilibrado y adecuado para el pleno desarrollo de la vida; y el deber de contribuir a una efectiva gestión ambiental y a la protección del ambiente, razón por la cual el Estado venezolano debe: a) garantizar el derecho a un ambiente saludable y seguro y así mismo, promulgar el respeto por la diversidad ambiental con el fin de garantizar el uso sustentable de los recursos naturales, favoreciendo así a la salud de la población, en forma individual o colectiva; la conservación de la biodiversidad y el aprovechamiento sustentable y endógeno, como medios para alcanzar la equidad y el bienestar económico y social del país. b) Respetar el derecho de la población al aprovechamiento de los bienes y servicios de la biodiversidad, en virtud de su potencial social y económico, promoviendo para ello una cultura ambientalista propugnada sobre la base del conocimiento integral del entorno. c) Reconocer y salvaguardar los derechos ancestrales y los conocimientos y prácticas tradicionales de las comunidades locales y de los pueblos indígenas, en lo relativo a la biodiversidad y al uso de la tierra, promoviendo su participación protagónica e integración en la gestión de dichos recursos. d) Capacitar, facilitar y asesorar a las comunidades en la preservación y uso sustentable de los recursos naturales y del ambiente. e) Promover estrategias y acciones que aseguren el acceso a los recursos genéticos y a los conocimientos tradicionales sobre estos, fundamentado en el mecanismo del consentimiento fundamentado previo. f) Fortalecer una ciudadanía ambiental informada y responsable sobre sus derechos y deberes ambientales, a través de programas de educación ambiental –formal e informal– que aseguren el desarrollo de actividades y contenidos transversales orientados a la conservación y al uso racional del ambiente y de los recursos naturales, ajustados a la realidad ambiental nacional, regional y local. g) Promover las expresiones y prácticas culturales que contribuyan a la conservación del ambiente. h) Fomentar la investigación, revitalización y transferencia de los conocimientos y tecnologías tradicionales, como expresión de la cultura y del manejo tradicional de los recursos bióticos.-
SGR. 2009

Comentarios

Alejandro ha dicho que…
Cónchale amiga, cada vez escribe mejor y más profundo. La felicito por este texto, está extraordinario

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