julio 31, 2008

RIO CATUCHE

Catuche es el nombre con el cual identificaban los indígenas, del valle de los Toromaymas, al árbol guanábano (Annona muricata). En la Relación de Nuestra señora de Caraballeda y Santiago de León de Juan Pimentel (1578) se dice. “El asiento de esta ciudad se llama en nombre de indios, catuchaquao, y tomó este nombre de un arroyo pequeño que pasa junto a ella, que se dice catucha quao (sic), y el arroyo tiene este nombre por unos árboles que hay en él que se llaman catuchas y en otras partes como en Santo Domingo y Puerto Rico se llaman guanávanas, y la fruta guanabana, y quao es quebrada o arroyo que lleva agua; y ese nombre tratan los naturales como si dijesen: La quebrada del guanábano” (1964).

El nombre de “Catuchecuao” es de manera probable la interpretación de la voz caribe Catuchecuar (Sanoja &Vargas 2002). En el “Glosario de voces indígenas de Venezuela” de Lisandro Alvarado se encuentra que “Catúche” es una voz usada en Oriente y es el nombre de un riachuelo que pasa por Caracas (1953). Así mismo, en las “Voces geográficas” aparece la palabra catuche como perteneciente a la lengua cumanagota y corresponde a guanábano (1953). El río tiene su naciente en el sector Las Culebrillas, ubicado a 1.807 metros en la Cordillera de la Costa (Herrera 1979). Para 1573, el Catuche era la principal fuente de abastecimiento del primer acueducto de Caracas; por esa época cinco grandes acequias de agua bajaban del río a la Caja de Agua o depósito de agua, recorriendo las cuadras de norte a sur, para satisfacer las necesidades de agua de los solares y vecinos.

En la esquina de Caja de Agua se recogía el agua en un estanque y de allí se repartía a la población por las acequias, partiendo de Caja de Agua y Luneta llegaba a las esquinas de Reducto y Miracielos. De acuerdo a Marco Aurelio Vila (1947) quien cita a José Oviedo y Baños, Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela, para señalar “jardines y huertas, que regadas con diferentes acequias, que cruzan la ciudad, saliendo encañadas del río Catuche...”. Hacia el año de 1735 se levanta el primer puente sobre el río Catuche, decretado por el gobernador de la época y con ayuda de los vecinos que ofrecieron cuatrocientos pesos. Aún para los años de 1867 y 1868, el volumen del Catuche era suficiente para abastecer de agua a la ciudad capital (Silva León, 2000).

Los ríos Catuche y Cotiza podían suministrar hasta 14 litros por segundo, por medio de tuberías que salían de la respectiva toma y descargaban en un estanque emplazado en el sector El Polvorín, en la cota de 1.075 metros (Vila, 1947).

S.G. 2007

julio 28, 2008

Conservación de la Biodiversidad

EL NACIONAL - Lunes 28 de Julio de 2008
Ciencia y Ambiente/3

Ciencia y Ambiente
Científicos, políticos y sociedad civil pensaron en el ambiente 100 preguntas con miras a la conservación de la biodiversidad


El primero de septiembre comenzará la votación mundial, con el fin de escoger las interrogantes

CAROLINA CONDE
cconde@el-nacional.com

Quizá una pregunta bastaría para salvar una especie de ave en peligro de extinción en la selva tropical venezolana, pero sólo hace falta formularla. El Centro Internacional de Ecología Tropical, con sede en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, precisa actualmente las preguntas que podrían orientar las políticas públicas en Venezuela y otros países, en materia de conservación de la biodiversidad.Inspirado en una experiencia que se llevó a cabo en el Reino Unido, los investigadores del centro sondearon entre la comunidad científica, organizaciones gubernamentales, sociedad civil y sector privado y público, aquellas preguntas ecológicas más importantes para el futuro de las políticas públicas sobre la preservación de la diversidad biológica."A los científicos siempre nos piden que hagamos cosas útiles.
Con frecuencia se percibe que nuestro trabajo no es relevante, y que vivimos en un mundo aislado o una torre de marfil. Una actividad como esta es la oportunidad para combinar las visiones de los científicos con las de individuos de otros sectores de la sociedad, e identificar temas que son relevantes para todos", indicó Jon Paúl Rodríguez, director del Centro Internacional de Ecología Tropical.A pesar de que aún no se pueden dar a conocer las preguntas que se formularon, Rodríguez comentó que los temas que generaron más interrogantes fueron educación para la conservación, cambio climático global, áreas protegidas, aspectos sociales y culturales de la conservación, y el uso sustentable de los recursos naturales.Todos juntos.Reunir a varios grupos en un mismo sitio para pensar la conservación de la biodiversidad podría alcanzar dos logros. "Al ser endosadas por el Gobierno, el sector privado y otros posibles entes financistas de la investigación científica, pueden enfocar sus inversiones en esos temas. Segundo, la comunidad científica, a la hora de diseñar sus proyectos de investigación, puede acudir a la lista de preguntas y ver dónde están los puntos de coincidencia entre los intereses y habilidades de los investigadores, con las expectativas de otros sectores de la sociedad", afirmó Rodríguez.
Será después del primero de septiembre cuando se conozcan la 100 preguntas más importantes para el futuro de las políticas públicas sobre la preservación de la diversidad biológica, pues entonces se iniciará una votación mundial con las experiencias de varios países.

Ya Venezuela hizo su aporte.-

julio 19, 2008

LO QUE DESAPARECE DEL PAISAJE. El pueblo Mapoyo…

Los Mapoyo…los últimos mohicanos!!!

El pueblo Mapoyo ha vivido desde tiempos ancestrales al noroeste del estado Bolívar y al norte del estado Amazonas, en la comunidad de Palomo en el Municipio Cedeño del Estado Bolívar, un poblado pequeño y disperso, situado a orillas de la carretera que comunica a las poblaciones de Caicara del Orinoco (Estado Bolívar) con la capital del Estado Amazonas, Puerto Ayacucho y viven tal y cual como lo hicieron sus ancestros, de la pesca, la caza, la cría de aves de corral y la agricultura itinerante de tala y quema en pequeñas parcelas o conucos, donde el cultivo principal es la yuca.
En las dos últimas décadas del siglo XX e inicios del actual siglo XXI, los Mapoyo han estado expuestos a un acelerado proceso de cambio cultural; esto debido, en parte, a la construcción de la carretera asfaltada que une a las ciudades de Caicara del Orinoco y Puerto Ayacucho; y por el otro, a las consecuencias económicas que se derivan de la explotación de las minas de bauxita, localizadas en la Serranía de los Pijiguaos, es decir al sudoeste del territorio ancestral. Así mismo, los movimientos de expansión territorial de otros grupos indígenas, como Jivi (Guahibo) y Wóthuha (Piaroa) (quienes los superan en población) los “acorrala” a un pequeño territorio. También ha incidido en el menoscabo de su cultura, el proceso de emigración de los Mapoyo (jóvenes y adultos) hacia diferentes centros urbanos y la práctica de matrimonios interétnicos (con los Jivi y los Piaroa) lo que ha ido en detrimento de su cultura. Actualmente, sólo tres ancianos, todos parientes, conservan los conocimientos de su lengua y cultura ancestral.
La última mujer hablante, la señora Petra Reyes, murío en el año 2003. Con su partida se perdió, indiscutiblemente, una parte fundamental del sistema de conocimientos tradicionales de la cultura Mapoyo.
(Ver:
http://ipsnoticias.net/interna.asp?idnews=24205)
La lengua Caribe, como familia lingüística, esta localizada actualmente en la región septentrional de Sudamérica. Sin embargo, en el pasado había una mayor densidad de pueblos de habla Caribe, localizados en la región de Guayana (Venezuela, Guyana Esequiba, Surinam) y las Antillas (de allí el nombre de ese inmenso mar). La lengua Mapoyo o mopue, tiene muchas afinidades con otras lenguas Caribe vecinas como el E’ñapa (Panare) y el Yabarana, así como con el Kari’ña y el Pemón.Todas estas lenguas tienen muchas palabras en común (como las tienen las lenguas de origen latino). Por ejemplo, para todas ellas es común la palabra AGUA [túna].

Muchos lingüistas venezolanos determinaron la situación de la lengua Mapoyo como dramática, en virtud del escaso número de hablantes y a un constante proceso de regresión lingüística y cultural que incidió letalmente sobre este pueblo indígena. Dentro del territorio venezolano se ubican en los estados Anzoátegui (Kari´ña), Bolívar (Kari´ña, Pemón, Ye’kuana, Panare y Mapoyo), Zulia (Yukpa) y Amazonas (Ye’kuana, Panare, Yabarana) pero actualmente se sabe que, por lo menos varias de estas lenguas (y a la larga, los pueblos que la hablan, con inclusión del Mapoyo) están bajo diferentes condiciones de vulnerabilidad. Sobre este tema, pueden conseguir una breve pero detallada descripción en el trabajo preparado por la lingüista e investigadora Ma. Eugenia Villalón (quién desarrolló un proyecto que iba en pro de la revitalización de la lengua Mapoyo, coordinado por el Instituto del Patrimonio Cultural) del documento “Language Vitality and Endangerment”, UNESCO Intangible Cultural Heritage Unit´s Ad Hoc Expert Group on Endangered Languages, presentado en el International Expert Meeting on the UNESCO Programme Safeguarding of Endangered Languages, del año 2003 (disponible en http://lesla.univ-lyon2.fr/IMG/pdf/doc-461.pdf y http://portal.unesco.org/culture/).

Es importante aclarar, que defender las lenguas indígenas, aquí o en la China, es un trabajo de Quijote, porque se desafían un conjunto de prejuicios que todavía no ceden espacio a ideas pertinentes o adecuadas con la realidad circundante. El destino de las lenguas que desaparecen es el mismo de las culturas que las envuelven. Perder una lengua o idioma, equivale a perder el instrumento más valioso que permite a una cultura expresarse de manera más directa. Para los pueblos o culturas indígenas, la lengua no es simplemente un instrumento de comunicación. Su historia colectiva se transmite oralmente y posee un valor ético y espiritual. Tras el fallecimiento de Petra Reyes mucho se perdió!!!!

A manera de colofón, deseo compartir una invocación de protección para el durmiente solitario, que aún pervive en la memoria de José Secundino Reyes (Candechu) —sobrino de Petra— y que de vez en cuando acostumbro recitar en aquellas noches que debo colgar mi chinchorro en algún lugar de este ancho país. La misma solicita a la araña [koyori], que envuelva en su tela el chinchorro del durmiente y lo proteja de los peligros de la noche:

Koyori…koyoritomo kenarë settuipë mere
koyori ye:baritomo kenarë setuipë mere
koyoritomo kenarë settuipë mere
koyori ye:baritomo kenarë setuipë mere
koyoritomo kenarë settuipë mere
koyori ye:baritomo kenarë setuipë mere
koyori ye:baritomo kenarë mentërë senikakë me

julio 06, 2008

REPRESENTACIONES SIGNIFICATIVAS DE LA ETNOCARTOGRAFÍA PEMÓN

A partir del proyecto de conformación del expediente de autodemarcación de Tierras y Hábitats del Pueblo Pemón, coordinado por las Capitanías Generales de los Sectores Pemón, la Federación Indígena del Estado Bolívar, la Fundación La Salle y The Nature Conservancy, se analizaron y acordaron algunas nociones existentes sobre el hábitat Pemón recreadas en los mapas mentales o etnocartográficos, los cuales fueron comparados con el testimonio directo de informantes locales, la evaluación en base a discusiones de trabajo y la consulta directa, manifestada a partir de talleres de trabajo, realizada en diferentes zonas del territorio Pemón, con el objetivo final de sustentar el expediente antes referido.

Los datos fueron sistematizados y descritos procurando la revisión exhaustiva de un total de setenta y seis (76) etnomapas; elaborando listados o índices toponímicos que mostraran los detalles representados en forma pertinente, destacando, en primer orden, la comunidad de ubicación de los topónimos y el sector donde se ubica y aquellos otros sectores vecinos o circundantes. Tanto en los etnomapas como en los índices, se incorporaron una diversidad de accidentes geográficos (cerros, saltos); recursos hídricos (ríos, lagunas, morichales); biota (aves, crustáceos, mamíferos, peces, reptiles y otros); actividades agropecuarias (conuco, ganadería), actividades de extracción o explotación (forestal o minera) y aquellos topos o lugares vinculados a la mitohistoria del pueblo Pemón.

La experiencia sistematizada, aunada a la realización de talleres con los docentes pemón, ha proporcionado pautas para la estructuración de herramientas pedagógicas que serán concretadas en una Guía Pemón para la Educación Ambiental, prevista como un instrumento pedagógico de formación para los estudiantes pemón de educación básica, en el reconocimiento, la valoración, la sensibilización y la ejecución de acciones que conduzcan, de manera permanente, al reforzamiento de su identidad y arraigo cultural a partir de su propia percepción del entorno, la biodiversidad y los saberes tradicionales.


Acerca de los etnomapas

Dentro del hábitat Pemón se encuentran una multiplicidad de espacios contentivos de biota o elementos que hemos denominado como naturales, y que fueron expresados en los mapas a partir de una diversidad de designaciones de manera variada, y que agrupamos bajo diferentes categorías como los recursos hídricos: río [tuna tanno], quebradas [dapó], laguna [kupö], lagunas de rebalse y “madreviejas” [kupayi], saltos y cascadas [meru—weni], raudales [sararu], etc.; accidentes geográficos: montañas [wuk], “tepuyes” o cerros en forma de meseta [tüpü], islas y afloramientos rocosos en los ríos [dauno], etc.; áreas de vida señaladas por distintos tipos de vegetación: selva [shu’reta—tureta], arbustales [wontai] sabanas [töi—tuy], morichales o comunidades de moriche [kuayi’ta], entre otros. Pero también una diversidad de elementos culturales, vinculados con aspectos de la cultura tradicional, como los sitios sagrados asociados a la mitohistoria del pueblo Pemón, aldeas y comunidades [pata—kowanötok pata], asentamientos abandonados [pata pö], caminos [e’ma], carreteras [tanno e’ma], balnearios [ekunöntok pata], etc. Sitios de tránsito o de uso transitorio como miradores [pata’enetok], campamentos de cacería [etapontösena—etönto’pata] o lugares con infraestructura variada tales como represas [chitanusak tuna), torres electricas, escuelas, antenas, etc. Y las áreas o zonas reconocidas por diversos pueblos indígenas como zonas limítrofes o de solapamiento entre un territorio y otro [api’tokekamanin—pata watötok—yei ipatösak, pata tüpü], etc.

Así mismo, en los mapas fueron detallados los usos dados a la tierra, tales como áreas de cultivo o conucos [umö pata], o con potencial agrícola [miknata]; diferentes áreas de recolección bien diferenciadas: para frutos [teperü anuntok pata], bachacos [kaiwak damük patasek], arcilla para la elaboración de objetos utilitarios [öinö pa], barbasco [inek’pata], bejuco de varios tipos (usados como amarres) [munaik pata], de fibras para cestería como el manare o casupo [manare pata]. Las áreas de uso forestal [ye’pata— dek pata), [kanau dek], palma carata [karata’pata], palma San Pablo [taku’na pata], palma de seje [kundek pata], palma manaka [manaka pata], etc. También se presentan, claramente identificadas, las áreas de cacería [awonnöto pata] así como aquellos lugares frecuentados por felinos [kaikusepa] o serpientes, sin precisar una denominación específica. La mayoría de estas áreas fueron descritas en base a la iconografía o representaciones alusivas al elemento mencionado.-

PATRIMONIO ETNOLÓGICO URBANO

El carácter etnológico del patrimonio inmaterial (o intangible) y de sus manifestaciones etnográficas, se lo adjudican los componentes culturales y geográficos expresados como símbolos significativos de la identidad colectiva.
El propósito de registrar el patrimonio cultural del área metropolitana de Caracas es la identificación de una gran mayoría de expresiones inmateriales —con carácter significativo— dentro de las diferentes identidades socioculturales de la urbe caraqueña, así como el conocimiento y la representatividad de sus comportamientos, valores, normas y tradiciones.
Si bien, todos los venezolanos nos identificamos o reconocemos en cosas diferentes, dado que la venezolanidad en sí misma, no es otra cosa que el mestizaje (amalgama o diversidad), los caraqueños no está(n) exenta(os) de poseer todas estas características y no han sido ajenos al acontecer social que se ha originado en diversas manifestaciones históricas cuya conformación y estructuración, describimos a grandes rasgos, bajo tres momentos precisos


  • Etapa precolonial o prehispánica (prefundacional): el poblamiento de grupos de habla Caribe (circa 1.200 – 1.559 d.C.), había alcanzado al valle de Caracas y en general, a la costa central de Venezuela, formando parte de su extenso territorio y de amplios sistemas de intercambio interétnico. Para éste momento, se consolida la hegemonía caribe en la fachada nororiental, en ambas márgenes de la cuenca media del río Orinoco y en el arco insular antillano. Para Sanoja y Vargas (2002: 58) se trata de un señorío o cacicazgo Caribe, cuyo territorio central se hallaba localizado en la cuenca del lago de Tacarigua (Valencia). H. Biord (2005) en la reconstrucción etnohistórica de los aborígenes de la región centro-norte, describe la configuración de “provincias” que abarcaban a varias aldeas, interconectadas por lazos de parentesco y alianzas coyunturales, como las acciones defensivas; estas últimas eran dirigidas, de forma aparente, por caciques o jefes guerreros que ejercían el liderazgo de la provincia.

  • Etapa colonial y republicana (fundacional): incluye el proceso de conquista y colonización castellana del valle de Caracas (1.559 – 1.668 d.C.). Fundación de la villa o campamento militar, a partir del cual se desarrollará la trama urbana de Santiago de León de Caracas. Se esboza el proceso de estructuración de las clases sociales y la hegemonía europea sobre el componente indígena. El establecimiento y consolidación urbana se realiza en atención a la disponibilidad de recursos, como el suelo con facilidades para la edificación; la abundancia de fuentes de agua y tierras fértiles, que aseguraban el sostenimiento alimentario de la población (De Lisio 2001). Sin embargo, la ciudad con amplias posibilidades de expansión y crecimiento exhibe un limitado crecimiento demográfico; una tendencia que se mantiene durante la etapa republicana. El colonialismo destruye las antiguas identidades y crea o impone otras nuevas (Biord 2005); se recrea la hibridación y el mestizaje sociocultural.

  • Etapa moderna–contemporánea (metropolitana): se robustece el sentido de capitalidad y la actuación como centro hegemónico del poder político, social y económico del Estado nacional. Presenta una creciente necesidad de incorporar nuevas tierras para la ocupación urbana y un mayor consumo de los recursos hídricos. Acelerada transformación del ambiente, como respuesta a una progresiva presión social (De Lisio 2001). Nuevos valores y tradiciones culturales son incorporados por la avasallante economía petrolera.

Estas etapas nos permiten observar un escenario geo-histórico heterogéneo, en virtud de la pluralidad de sus tradiciones y los eventos locales que han dado forma. Existe ahora, una identidad expresada de diversos modos, ya sea a través de un paisaje cultural, de festividades y ceremonias tradicionales, de saberes y de creación artística, de una heterogénea gastronomía amalgamada por varios creadores e interlocutores y por el modo particular de ser de los caraqueños, que se implantó y maduró bajo códigos disímiles determinados por el tiempo.

En una palabra, hablamos de un patrimonio vivo y creciente, que corresponde a una memoria colectiva y que no tendrá sentido, si se contextualiza dentro de una sola variable multiétnica y pluricultural. Las dimensiones históricas precisas, y la percepción de los procesos que lo han originado, sus subsiguientes procesos selectivos que permiten darle continuidad, adaptación y cambio a los significados/funciones han pautado la permanencia o no de estas tradiciones o costumbres. Los procesos culturales urbanos (desiguales e inéditos), tales como la conformación de territorios populares contemporáneos (barrios); la composición y recomposición de identidades; las estrategias locales de re-indigenización (etnogenesis) o la asunción de nuevos símbolos de pertenencia (gremios socio-culturales) han dado al concepto de patrimonio etnológico urbano, un sentido de “testimonio dinámico” dentro del constructo sociocultural y al cual, hemos conceptualizado como patrimonio etnológico urbano, definido como la expresión —viva y cambiante— de la vida cotidiana de una comunidad urbana
[1] y refleja particularidades socioculturales producto de distintos procesos sociales, ocurridos en diferentes momentos históricos y por aporte de diversos conglomerados culturales, quienes incorporaron (e incorporan) tradiciones, comportamientos, formas festivas y apropiaciones del espacio propias, pautando así, la recomposición o recreación de identidades socioculturales sobre un mismo espacio urbano o periurbano.

Las expresiones materiales significativas de todas estas identidades socioculturales, así como el conocimiento y la representatividad de sus comportamientos, valores, normas y tradiciones, se conocen como patrimonio etnográfico y lo conforman, diversos elementos que son considerados como bienes, ya sea materiales e inmateriales, los cuales, por ser símbolos significativos de identidad colectiva, constituyen el patrimonio cultural de esta comunidad.



Paisaje cultural o lugar de interés etnológico

RÍO GUAIRE /
Municipio Libertador, Parroquia Macarao, Las Adjuntas

El río Guaire tiene una extensión de 72 km, de la cual por lo menos 53 km pertenecen al recorrido urbano y periurbano. Sin embargo, la relación entre el río y los pobladores de la ciudad a lo largo de los siglos, no ha sido del todo afectiva y en todo caso, más bien utilitaria. Desde el regadío de las nacientes haciendas cañeras, pasando por los establecimientos de procesamiento de la caña de azúcar; el cultivo de hortalizas, vegetales y forraje para el ganado en sus vegas y orillas hasta el uso doméstico e industrial, vertiendo en su cuenca un gran volumen de aguas servidas y diversos desechos sólidos y orgánicos.

Así mismo, su cauce ha sido constreñido, desviado, modificado, embovedado o embaulado; al igual, que las diversas quebradas o afluentes que alimentan el tramo urbano del río. Muchas de estas enlazadas a la historia y sentir de la urbe, como: Mamera; Boquerón; Antímano; Carapa; Algodonal; Yaguara; Caroata; Catuche (Catuchecuao o Catuchecuar); Anauco, que a su vez recibe las quebradas Caraballo (Cotizita), Cotiza y Gamboa; Quebrada Honda; Maripérez; Ávila; Tócome; Galindo y Caurimare. Dice el viajero y comerciante Robert Semple, en el año de 1810, que el río limita a la capital de la Capitanía General de Caracas por el sur y en el vierten tres arroyos. “Aunque se le da el nombre de río, en Norte América no se le consideraría sino un arroyo, pues es vadeable en todas las cercanías de la ciudad, excepto después de aguaceros torrenciales, cuando su volumen aumenta y corre con gran velocidad. Pero decrece con la misma rapidez con que aumenta”. Más adelante en el tiempo, entre la segunda y cuarta década del siglo XIX, el diplomático inglés Sir Robert Ker Porter describe al Guaire, en su diario, como “un bello río regando las vegas al pie de la altura en que se asienta el pueblo, y apenas puede uno moverse una yarda sin proferir una exclamación de placer ante las hermosas vistas que se presentan” (citado por Lope-Bello 1976).

Don Juan Pimentel, en 1578, describe a los diferentes cursos de agua que riegan las tierras del valle de los Toromaymas…“Tiene dos ríos principales, el uno y menor de ellos, pasa cerca de esta ciudad de Santiago de León a menos de medio cuarto de legua1, a la parte del Sur, y llámase Guayre, nombre de los naturales. No se sabe por qué causa el otro mayor se llama Tuy. Este corre por el medio de esta provincia y recoge la mayoría sus aguas. Nacen estos dos ríos, en esta cordillera de sierras como a ocho leguas de esta ciudad a la parte de Occidente, y van a juntarse estos dos ríos en unos llanos que dicen de Salamanca, nombre que les puso un capitán, como a doce leguas de esta ciudad y de allí va a desembocar en la Mar del Norte como a cinco o seis leguas del Cabo Codera. Al Oriente, el río Guayre pierde el nombre al entrar en el Tuy, y éste le guarda desde que nace hasta el mar” (1964:118).

Lisandro Alvarado, haciendo referencia a una cita de Arístides Rojas, dice que la palabra Guaire es la contracción del nombre Guabáire, un cacique indígena. Desde el punto de vista hidrográfico el río Guaire o Guayre se origina en la unión de los ríos San Pedro y Macarao, en la zona de Las Adjuntas. El primero es considerado como el curso superior del Guaire y se forma a una altura aproximada de 2.050 m s.n.m., en el pico El Arado del ramal interior de la Cordillera de la Costa, al W de la localidad homónima (estado Miranda).

Para 1820 y en provecho de la moral y la sana costumbre, la autoridad municipal fija de manera rigurosa las zonas de baño en el río, con el propósito de prevenir la lascivia entre los sexos opuestos. Así los hombres sólo podían bañarse desde el cruce con el camino que va al pueblo de El Valle hasta la confluencia, aguas abajo, con el Catuche y las mujeres, sólo desde el mismo paso hasta la desembocadura del Caroata, aguas arriba. Ya adentrados en siglo XX, la prosa de Francisco Pimentel (Job Pim) narra en la “Pequeña elegía al Guaire” el lamentable estado del río. De la misma, se toman el primer y último verso:

¡Pobre Guaire decrépito, anciano lamentable!
Te miro e inmediatamente me pongo triste,
viendo que ya no hay nada que de tus glorias hable,
porque no eres siquiera sombra de lo que fuiste.

Sic transit gloria mundi…De ti no hay quien se ocupe
(cuando mucho algún vago que desde el puente escupe
sobre el menguado hilillo que arrastras todavía);
hoy la gente se burla de tus glorias lejanas
solamente yo tengo piedad para tus canas,
y ya ves…no está exenta mi piedad de ironía…
1 Una legua lineal antigua equivale aproximadamente a 5.572 metros.


[1] Población o grupo social que habita la urbe.


Neil L. Whitehead. March 19, 1956 - March 22, 2012

Neil L. Whitehead was an anthropologist who worked on many current topics of research that include violence and the cultural order; sha...