agosto 30, 2008

El cerro Ávila


El cerro Ávila o “Guaraira ripano” en lengua de los pobladores indígenas del valle de Caracas; cuya traducción corresponde a “sierra grande” de acuerdo a don Juan Pimentel (1578) o también el “lugar de las dantas” (wariarepano o wairarepano) según Bruno Manara (1998). Debe este cerro, su castellana nombradía al alférez mayor de campo, Gabriel de Ávila, quien fuera integrante de la expedición de Diego de Losada que arriba al valle de los Toromaymas y llegaría a ejercer el cargo de Alcalde ordinario de Santiago de León en 1573. El personaje de marras adquiere un lote de tierras en el piedemonte septentrional de la ciudad; las cuales, fueron señaladas como las “tierras de Ávila”, implantándose y explayándose el topónimo local a lo largo y ancho de la formación montañosa.
El Ávila presenta una forma alargada, en dirección E-W, con una extensión máxima de 86,5 km y ancho máximo de 16 km; siendo, desde el punto de vista fisiográfico, parte del tramo central de la Cordillera de la Costa, en el denominado Ramal o Cadena del Litoral. La figura de parque nacional (área bajo régimen de administración especial), creado el 12 de diciembre de 1958 (Decreto Nº 473), permite la conservación y protección de valores escénicos y bióticos de una superficie de 81.900 hectáreas; donde se reconocen ecosistemas como herbazales y arbustales litorales, bosques deciduos y siempreverdes y subpáramos arbustivos costeros. Así mismo, al menos 13 especies de aves endémicas o de distribución restringida; y algunas especies endémicas de las familias botánicas Rubiaceae, Melastomataceae y Sapindaceae; incluyendo a la pequeña población del nogal de Caracas (Juglans venezuelensis, Juglandaceae), localizada en el Camino de Los Españoles entre los 900 y 1.600 m sobre el nivel del mar. Diversos poetas y escritores han descrito y trovado a la montaña; entre ellos, José Antonio Pérez Bonalde (Vuelta a la patria); Santiago Key Ayala (Bajo el signo del Ávila); Antonio Arraiz; Francisco Pimentel, Job Pim (Urbanas); Manuel Díaz Rodríguez. De Aquiles Nazoa, Buenos días al Ávila:

Buen día, señor Ávila. ¿Leyó la prensa ya? ¡Oh, no…No se moleste: Siga usted viendo el mar, es decir, continúe leyendo usted en paz en vez de los periódicos el libro de Simbad.
S.G. 2007

agosto 23, 2008

Deambulan por tierra de restricciones

"Sarha significa deambular libremente, a voluntad, sin restricciones", escribe en Paseos Palestinos: incursiones en un paisaje en desaparición un relato de seis paseos, en Cisjordania, que ganó este año el Premio Orwell, el galardón británico más importante para la escritura política. "Un hombre que emprende un sarha deambula sin dirección, sin verse restringido por el tiempo y el lugar".Claro que resulta difícil no verse restringido en territorios ocupados, donde el movimiento está más limitado cada día por un creciente número de bardas, muros, barreras, puntos de control, asentamientos y las carreteras independientes construidas para conectarlos. Sin embargo, Shehadeh, abogado y fundador de Al Haq, organización palestina de derechos humanos, quien ha vivido toda la vida en Ramallah, salvo por una estancia en Londres para estudiar derecho, aún lo intenta.Un paseo reciente empezó al lado de una carretera cerca de la aldea de Ein Sinya, a poca distancia en auto del centro de Ramallah. Shehadeh dio pasos por un sendero bordeado de plantas de salvia, cardos sirios, orégano en flor y alcachofa silvestre.A ambos lados se levantaban terrazas de olivares, apuntaladas por piedra caliza.El paisaje bucólico dista mucho de la Cisjordania de la imaginación popular. Fue con esa impresión en mente que Shehadeh se puso a escribir el libro: para plasmar en papel su experiencia del lugar, sin que estuviera mediada por la imaginación histórica ni por las imágenes de las noticias, para los lectores que piensan en Cisjordania sólo en términos de conflicto y violencia.En el texto, sin embargo, un paseo es interrumpido cuando el sobrino de 10 años de Shehadeh recoge del suelo un misil sin explotar; otro, cuando la policía palestina los somete a él y a su esposa a una prolongada balacera. Con el tiempo, los seis paseos, de 1978 al 2006, se impregnan de una angustia cada vez mayor.Después de seguir un tiempo el tortuoso camino en ascenso y pasar por delante de una pequeña cueva, Shehadeh se encontró con una estructura de piedra con forma de iglú, llamada qasr, un tipo de vivienda antigua de campesinos, en cuyo interior almacenaban las aceitunas y dormían sobre el tejado.A mitad de camino para llegar a lo alto de una colina, su rostro encendido por la subida, Shehadeh se detuvo para examinar el panorama que se extendía al poniente: cadenas de montañas que se superponían suavemente las unas a las otras, más terrazas, más olivares y grupos de edificios de piedra con tejados planos que adornaban las colinas: aldeas palestinas."Jefna, Birzeit, Atara", dijo nombrando cada aldea, así como un campamento palestino de refugiados, "Jalazon", entre las demás poblaciones. "¿Ve cómo brilla la luz sobre la piedra caliza?" En el campo de visión de Shehadeh también había ordenadas filas de tejados rojizos, sin duda los de un asentamiento israelí.Al preguntarle el nombre, la voz de Shehadeh se hizo grave."Beit El", respondió, para agregar después de una pausa: "En los paseos intento no ver eso".Encontrar paseos en Ramallah en los que no se pueda ver un asentamiento israelí es casi imposible. Hay unos 130 asentamientos y puestos avanzados en Cisjordania, y casi una docena en la zona de Ramallah. Siguen siendo una de las cuestiones más polémicas del conflicto y, para los palestinos que hacen caminatas, una fuente considerable de incomodidad. Shehadeh, que es cristiano, dice que no puede contar el número de veces que sus caminatas han sido interrumpidas por colonos, algunos armados, que no aceptan como explicación de su presencia en las colinas de que está, sencillamente, de paseo.Los ojos de Shehadeh se dirigieron a una piedra caliza en la tierra. Era un fósil, con líneas que salían de su centro. Inspeccionó los surcos."De cuando esto era un lecho marino", dijo.El hallazgo era apropiado, en vista de que Shehadeh había explicado previamente que uno de los pocos consuelos al alcance de quienes viven en medio del conflicto entre israelíes y palestinos no es sólo una visión a largo plazo, sino también una visión geológica."Con el tiempo, la naturaleza nos vence a todos", dijo. "Los cruzados estuvieron aquí cientos de años y lo que queda de ellos son piedras. Las plantas crecen y la naturaleza toma el control. Somos pequeños puntos en el continuo del tiempo".

ABBY AGUIRRE . The New York Times.
nytimes.com/books

agosto 22, 2008

HISTORIA URBANA. Muchos lugares de la ciudad fueron bautizados por hechos curiosos.

Auque existen versiones oficiales de los cronistas, vecinos de los rincones caraqueños cuyos nombres inspiran miedo y curiosidad ofrecen sus propias versiones....

Un vivo al que creyeron muerto, un pulpero que advertía sobre la presencia de asaltantes y los constantes asaltos en un pasaje de Sabana Grande sirvieron de excusa para que ciertos rincones caraqueños lleven aún, décadas después, nombres que dan miedo. La esquina de El Muerto, la calle de Pele el Ojo a Peligro y el Callejón de la puñalada son lugares con mucha historia incierta. Más anecdótica que comprobada.
Y las explicaciones sobre los orígenes de sus nombres son tan curiosas y variopintas como lo hechos ocurridos en estos espacios urbanos a lo largo de los años.
De los tres tétricos nombres el único no oficial es el del Callejón de la puñalada, que oficialmente se llama Pasaje Asunción. Queda en Sabana Grande y es un espacio peatonal poco transitado que, en los últimos meses, ha tratado de superar su mala fama al ser escenario de conciertos y grabaciones de comerciales.

Las invitaciones a los eventos que, desde finales de 2007, organiza el Centro de Arte La Estancia en el pasaje no se refieren a éste por su nombre real, sino como Callejón de la puñalada. La explicación es simple: "Si preguntas por el Pasaje Asunción nadie sabe dónde queda; si preguntas por el callejón de la puñalada seguro te responden", dice Ramón León, quien trabaja allí desde hace 25 años. Este intento de recuperación no es el primero que ha vivido el pasaje. A finales de los noventa, el periódico Letras estaba ubicado ahí y sus dirigentes intentaron recuperar el espacio con conciertos de grupos como Sentimiento Muerto.
En cuanto al origen del nombre, en los locales repiten que se debe a una fábrica de cuchillos o a un amolador ubicado en la esquina sur del corredor.El historiador Oscar Yanes difiere: "Lo llamaron así porque ocurrían muchos asaltos. Ese es un nombre no oficial y más nuevo que el de otros lugares de Caracas", explica. Yanes también recuerda: "Cuando Perón estuvo en la capital iba a oír tangos y a tomar vinos, a la luz de las velas, en un local del callejón".
Hay que pelar el ojo.Varias veces han tratado de cambiar los nombres de las esquinas de Caracas.


Sin embargo, el cronista de la ciudad, Guillermo Durand, explica que se mantienen por la espontaneidad con que surgieron. En el caso de Pele el Ojo a Peligro, dice que, según el anecdotario popular, estas esquinas tomaron sus nombres del ingenio de un pulpero que tenía su negocio en Pele el Ojo y decidió colocar un letrero que decía: "Pele el Ojo. Peligro". La palabra peligro señalaba hacia arriba, donde unos asaltantes de camino hacían de las suyas en tiempos coloniales.
Muchos habitantes del lugar no conocen el origen de los nombres de las esquinas.
"Cuando doy mi dirección la gente pregunta de nuevo para ver si escucharon bien, pero no sé por qué se llaman así", indica la señora Rosa, quien tiene 50 años viviendo de Pele el Ojo a Peligro. Otros conocen el cuento del pulpero aunque difieren sobre su nacionalidad: cambia de chino a español. Otra versión, centra el problema en la esquina de Quita Calzón, que estuvo ubicada donde está el liceo Andrés Bello. Según esta explicación, las esquinas precedentes: Alcabala, Peligro y Pele el Ojo servían para advertir, a quien siguiera hacia el sur, que corría el riesgo de quedarse sin calzones.

No los calzones, pero sí la cartera o el celular le pueden quitar a quien pase desprevenido por esta calle. Al comerciante José Vásquez se le preguntó por la seguridad en la zona. Su respuesta resume una premisa que se repite en otras áreas de Caracas, así no tengan nombres peligrosos: "¿Seguridad? Será inseguridad".

Paella en El Muerto.Otro nombre curioso es el de la esquina de El Muerto, en San Agustín.Según Durand, data de la época de la Guerra Federal. Corría el siglo XIX y los enfrentamientos ocurrían en las calles de la ciudad. Por la tarde, camilleros pasaban recogiendo los cadáveres y, en una ocasión, mientras recogían a un supuesto muerto de esta esquina el hombre se levantó y les pidió que no lo llevaran a la tumba. Aparentemente no fue al sepulcro, pero tampoco al hospital, porque del susto que se llevaron los camilleros lo dejaron allí tendido.

Carlos Días tiene 33 años trabajando en esa esquina, en el restaurante Gallegos. Dice que conoce su historia porque la leyó en el periódico. Su versión coincide con la del cronista, no así la de algunos residentes que señalan que por allí pasaban los muertos en su vía al cementerio. El restaurante Gallegos se encargó de remozar la esquina y destacar su nombre en lozas decorativas.
De otro modo, como el deterioro se ha apoderado del lugar, no tendría nombre visible.
Tal vez, al pasar, las almas de los muertos también se llevaron el letrero.-


EL NACIONAL - Viernes 22 de Agosto de 2008. Ciudadanos/1
LISSY DE ABREU GALLEGO ldeabreu@el-nacional.com

agosto 08, 2008

Breve historia de La Pastora

El incremento poblacional del valle de Caracas hacia el año 1600, sustentado primordialmente en el establecimiento de agricultores isleños y de las encomiendas constituidas en la zona norte de la ciudad, dieron lugar al desarrollo en esa zona norte, de un centro poblado, establecido inicialmente como una barriada. Esta situación coincidió con la preocupación del Cabildo caraqueño por el mantenimiento del camino hacia el mar o inversamente, el acceso al valle de Caracas, del sitio denominado como “Puerta de Caracas” (Herrera, 1990: 10), así como el inicio, en 1626, de la construcción de pequeñas pilas para almacenar el agua proveniente del río Catuche (Herrera, 1990: 12). La fundación de La Pastora se ubica históricamente hacia el 6 de enero de 1632 (Galiano, 1990: 20) y comienza a consolidarse tras la petición del sacerdote Salvador Joseph Bello, de la Diócesis de Caracas, de la construcción de una ermita en el lugar y la posterior aprobación otorgada por el Rey Felipe V, durante el año de 1742, quien dictamina que este templo debía estar dedicado a la Virgen Maria bajo la advocación de la Divina Pastora (Galiano, 1990: 23-24). Todas estas características se sumaron a la fertilidad del suelo en la zona, lo que permitió el cultivo de maíz, hortalizas de muy diversas especies y platanales, dándole a La Pastora, un lugar destacado dentro la economía capitalina. Ya para el año 1759, siendo Gobernador de Venezuela el Brigadier González Torres de Navarra, se construye el primer puente que une el centro de la ciudad con la parte alta de La Pastora, bautizado como "Puente de Carlos III". En 1889, durante el gobierno del doctor Juan Pablo Rojas Paúl, La Pastora es elevada a la categoría civil de parroquia, específicamente el día 16 de octubre. Hoy en día, La Pastora se caracteriza por sus viviendas de una sola planta construidas a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. -

S.G. 2007

agosto 04, 2008

Italia apuesta por los espacios protegidos para frenar pérdida biodiversidad

El Gobierno italiano apuesta por ampliar el número de espacios protegidos en sus costas para frenar la pérdida de biodiversidad, reducir las emisiones de dióxido de carbono y contribuir a la economía de sus pueblos.

Así lo explicó hoy en Zaragoza el director general del Ministerio de Medio Ambiente italiano, Aldo Consentino, en un encuentro con periodistas con motivo de su visita a la Exposición Internacional, que ha aprovechado para presentar el proyecto piloto italiano de las Áreas Marinas Protegidas, reseñó Efe.

Inaugurada el 13 de junio pasado, la Expo de Zaragoza se prolongará tres meses con el lema "Agua y desarrollo sostenible" para reflexionar acerca del uso de ese bien escaso.

El proyecto de las autoridades italianas consiste en crear espacios protegidos donde se dé valor a las costumbres y tradiciones más sostenibles de los pueblos de la costa italiana, según Consentino.

El alto funcionario apuntó que gracias a esta iniciativa se ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes, ya que han visto cómo ha crecido su economía por el turismo.

El objetivo es frenar la pérdida de biodiversidad, en palabras de Consentino, que encabeza un proyecto en Italia con el que se impulsan prácticas sostenibles que, además de contribuir a la conservación de especies y ecosistemas, disminuyen las emisiones de dióxido de carbono y favorecen el desarrollo económico de la zona.

"Se trata de recuperar las viejas tradiciones de nuestros antepasados que basaban su economía en el respeto a la naturaleza y el respeto al medio ambiente", destacó Consentino.

Desde mediados de los 80 en Italia se han creado veintiséis áreas protegidas, y próximamente se incluirán cinco más, con el objetivo de llegar a los 45 en 2009. -


http://www.expozaragoza2008.es/

Neil L. Whitehead. March 19, 1956 - March 22, 2012

Neil L. Whitehead was an anthropologist who worked on many current topics of research that include violence and the cultural order; sha...